El verdadero ritmo de la vida - Lydia Carrillo Solís - E-Book

El verdadero ritmo de la vida E-Book

Lydia Carrillo Solís

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Beschreibung

El verdadero ritmo de la vida es un libro de relatos cortos escrito por la autora granadina Lydia Carrillo Solís, publicado por la editorial Kohelet en 2024 y enfocado hacia un público juvenil. Nos hace un recorrido, a través de una serie de relatos cortos, en concreto once, que nos hace reflexionar sobre diferentes situaciones y emociones de la vida cotidiana en las que todos nos podemos encontrar o sentir en algún momento. En primer lugar, nos encontramos un breve relato titulado Yo tenía un abuelo en el que se nos describe a esta figura tan importante, descrita desde la perspectiva de un nieto que lo observa con ojos de admiración, evocando sentimientos de añoranza y melancolía, al narrar las hazañas de su querido abuelo, los cuales todos llegamos a sentir rememorando la pérdida de un ser tan querido. Otro de sus relatos, titulado Un agujero en el pecho, nos narra la historia de una mujer que "pierde" su corazón e intenta recuperarlo de todas las formas posibles: trata de rellenar el vacío con arcilla, acude al doctor a pedirle consejo, lo comenta con amigos y familiares, pero nada consigue funcionar. Todo cambia cuando, un día, nuestro protagonista, calmada y decidida, le pide a su corazón que vuelva, dándose cuenta de que solo necesitaba escucharse a sí misma y preguntarse qué es lo que de verdad quería. Este relato nos hace reflexionar sobre la importancia de escuchar a nuestro corazón, qué es lo que nosotros realmente necesitamos, sin darle tanta importancia a la opinión ajena. En definitiva, todos los relatos despiertan en nosotros, los lectores, distintas emociones y nos hacen pensar en nuestras propias experiencias vitales desde una perspectiva sencilla y entretenida, lo que convierte a esta lectura en un gran acierto para un público juvenil, pero, también, para todos aquellos lectores que quieran despertar a su niño interior.

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Seitenzahl: 46

Veröffentlichungsjahr: 2024

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El verdadero ritmo de la vida
Lydia Carrillo Solís
Kohelet
Contenido
Página del título
A mis abuelos,
Prólogo
Yo tenía un abuelo
El reino de los molinos
El amigo fiel
El verdadero ritmo de la vida
El último sombrerero
Un agujero en el pecho
Las estrellas de mar
Una buhardilla en el corazón
La aviadora
El pájaro y la rama
Guía de actividades
Título original: El verdadero ritmo de la vida
Primera edición en Editorial Kohelet: septiembre de 2024
Copyright del texto ©Lydia Carrillo Solís
Derechos reservados para todas las ediciones:
© Editorial Kohelet
C/Circunvalación Encina 23, 7 C
18015 Granada (España)
www.kohelet.es
ISBN: 978-84-129258-3-8
Depósito legal: GR 1305-2024
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar y escanear algún fragmento de esta obra.
A mis abuelos,
por sus recuerdos cálidos de niñez,
porque un día se marcharon,
pero siempre siguieron cerca.
Prólogo
Sentir la magia de lo cotidiano hace de la vida una verdadera experiencia para todo nuestro ser. Sentir esa magia se puede lograr con la serena lectura de los relatos que nuestra escritora Lydia Carrillo nos despliega en este libro con su pluma hecha de inspiración propia, corazón y alma.
La vida está hecha de momentos reales y concretos que son puente para conectar con esa magia que a veces pasa inadvertida ante los ojos de nuestro corazón. Con cada relato Lydia Carrillo nos toma de su brazo y nos hace pasear por ella sintiendo nuestro corazón y nuestra alma.
Diego Carranza Álvarez
Yo tenía un abuelo
Yo tenía un abuelo que cada día se levantaba bien temprano, se vestía con su traje y su corbata y se iba a su cafetería a tomar café y a leer el periódico.
Mi abuelo no era un abuelo normal, podríamos decir que era un abuelo mágico, tenía catorce nietos y a todos nos sacaba siempre una sonrisa. Yo a eso lo llamo magia, pero de la buena.
Leía el periódico boca arriba y boca abajo, de un lado y de otro y recordaba todos los titulares y nos contaba las historias como nadie, tenía una memoria de elefante, recordaba con detalle todas sus aventuras desde pequeño: su primer trabajo fue de ayudante de pastelero, en la pastelería más antigua de Granada, era muy pequeño y se le indigestaron los pasteles y el pastelero, así que un día salió por la puerta y se fue a buscar trabajo a la farmacia de enfrente, la vida allí no era tan dulce, pero aprender un oficio nunca estaba de más.
Más tarde, se subió a una bicicleta cien veces más grande que él, y cargado con ella, empezó a repartir paquetes de tabaco que pesaban mucho, pero mi abuelo era fuerte y tenía tanta fuerza porque, aunque fuera pequeño, era muy cabezón.
Tenía unas gafas tan grandes que tenía que dejarlas aparcadas en la puerta porque no entraban en la casa y eran tan potentes que con ellas podía ver lo que no era capaz de ver nadie. «Tiempo al tiempo, que el tiempo todo lo dice». Esa era una de sus frases sabias.
Era tan bajito mi abuelo que aprendió a mirar hacia arriba, para ver los ojos de todo el mundo y lo hacía con tanto arte que nunca se tropezaba. En el barrio, cuando paseaba a su perrito, la gente lo saludaba. Tenía tantos años y tanto carisma que todo el mundo lo conocía y todo el mundo lo quería.
Yo tenía un abuelo que nunca soltaba el cigarro porque el humo del tabaco le hacía olvidar los ratos malos y siempre decía la misma frase, «Cigarrito pal pecho por lo bien que lo he hecho». Y tanto le gustaba el cigarrito que se pasó media vida trabajando en la fábrica de tabaco, pero espero que el trabajo no consistiera en probar cigarros.
Yo tenía un abuelo que jugaba al dominó con personas importantes. Generales que ganaron grandes batallas perdían cada tarde contra mi abuelo, era un hombre pequeño, pero nada fácil de derribar.
Mi abuelo tenía un anillo mágico que siempre llevó en su dedo anular, con una piedra azul que ganó jugando a las cartas contra su suegro, le ganó la hija y le ganó el anillo, con él y con ella, conquistó todas las demás batallas de la vida.
Mi abuelo era especialista también en otras materias importantes, era un artista del parchís, cada noche se reunía con su mujer y sus hijos para ganarles la partida y tenía muy mal genio cuando perdía, sobre todo cuando ponía dinero.
Pero, aun así, era su momento favorito del día.
Mi abuelo era tan mágico que se pasaba el día haciendo cuentas y se equivocaba menos que una calculadora, daba clases de matemáticas a los niños y sabía tanto de números que podía pasarse los días contando y contando sin que se le olvidara una sola cifra. Decía que la cabeza era la mejor calculadora y que «la letra con sangre entra», esto último lo decía con el puño cerrado y ahí daba miedo.
Mi abuelo tenía tanta labia que fue vendedor ambulante, era capaz de vender una enciclopedia a los que no sabían leer, y tanta labia tenía que convenció a la abuela para que se casara con él. ¡Eso sí que fue un triunfo!
Mi abuelo era tan presumido que hasta tenía una bata elegante, se la ponía cada vez que llegaba a la casa y era la única bata en el mundo que requería llevar camisa y corbata. Mi abuelo era un sabio disfrazado de hombre nada corriente, en las reuniones familiares usaba el pan para hacer bolas y se las tiraba a todo el mundo.