Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935) proyecta un vasto espectro en su producción lírica que abarca los más variados tonos de la lucidez y la desesperanza. Muestras claras de la asunción de su destino y de la grandeza con la que responde al hado, El primer Fausto y Todavía más allá del otro océano sostienen y rematan la belleza de una obra cuya creación tantos infortunios y persecuciones le costó a quien, al referirse a don Affonso Henriques, testimonió así su propia fortuna: «Los dioses venden cuando dan. / La gloria se compra con desgracia. / Ay de los felices, porque son / sólo lo que pasa».