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"Luz en el Sendero" es un breve pero profundo texto, un manual espiritual que ofrece instrucciones y reflexiones para aquellos que buscan avanzar en su camino espiritual. La obra está dirigida especialmente a los aspirantes que desean alcanzar una mayor comprensión y desarrollo de sí mismos a través de la introspección, la disciplina y el contacto con las verdades espirituales universales. El libro está dividido en aforismos y comentarios, cada uno de los cuales proporciona una guía práctica y reflexiva para el aspirante espiritual. Los aforismos son concisos y profundos, diseñados para ser meditados y aplicados en la vida diaria. El enfoque de Collins en la obra es ayudar al lector a superar los desafíos internos y externos en el camino hacia la iluminación espiritual, ofreciendo orientación sobre cómo dominar las emociones, fortalecer la voluntad y alcanzar un estado de conciencia superior.Entre los temas centrales de "Luz en el Sendero" se encuentran la importancia del silencio, la necesidad de la pureza de corazón y mente, y la responsabilidad personal en el proceso de crecimiento espiritual. Collins enfatiza que el camino hacia la iluminación es un sendero solitario y arduo, que requiere dedicación, paciencia y la capacidad de ver más allá de las ilusiones del mundo material. En resumen, "Luz en el Sendero" es una guía espiritual atemporal que ofrece instrucciones claras y prácticas para aquellos comprometidos con la búsqueda del autoconocimiento y la verdad espiritual, y sigue siendo una piedra angular en la literatura mística gracias a la claridad y perspicacia de Mabel Collins.
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Seitenzahl: 115
Veröffentlichungsjahr: 2025
MABEL COLLINS
LUZ EN EL SENDERO
Título: Luz en el Sendero
Autor: Mabel Collins
Título Original: Light on the Path
Editorial: AMA Audiolibros
© De esta edición: 2024 AMA Audiolibros
AMA Audiolibros forma parte de TAM-TAM Media, S.L.U.
c/ Miquel Tort, 18
08750 Molins de Rei
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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO 1: LUZ EN EL SENDERO (Primera Parte)
CAPÍTULO 2: LUZ EN EL SENDERO (Segunda Parte)
CAPÍTULO 3: KARMA
CAPÍTULO 4: COMENTARIOS A LAS REGLAS DE “LUZ EN EL SENDERO”
CAPÍTULO 5: EL GRITO LEJANO (A los estudiantes de “Luz en el Sendero”)
FIN
Mabel Collins (1851-1927) fue una escritora y mística británica, conocida por sus aportaciones a la literatura esotérica y teosófica. Collins se crió en un entorno culto y desde temprana edad mostró un gran interés por la espiritualidad y el misticismo. Aunque comenzó su carrera literaria escribiendo novelas románticas, su búsqueda espiritual la llevó a explorar temas más profundos, lo que la posicionó como una figura influyente en los círculos teosóficos de finales del siglo XIX.
Collins se unió a la Sociedad Teosófica, fundada por Helena Blavatsky, donde se involucró profundamente en la exploración de las tradiciones espirituales orientales y occidentales. Su compromiso con la teosofía y su conexión con figuras prominentes dentro del movimiento, como Blavatsky, influyeron significativamente en su obra y pensamiento. Además de su trabajo literario, Collins tuvo una vida rica en experiencias espirituales y esotéricas, que incluyeron la práctica de la escritura automática y la comunicación con lo que ella percibía como maestros espirituales. Su vida, sin embargo, no estuvo exenta de controversias y conflictos dentro del movimiento teosófico, lo que la llevó a distanciarse de algunos de sus contemporáneos.
Mabel Collins falleció el 31 de marzo de 1927, dejando tras de sí un legado duradero en la literatura esotérica y espiritual. Su obra sigue siendo estudiada y valorada por aquellos interesados en la búsqueda de la verdad y el autoconocimiento espiritual.
A lo largo de su vida, escribió numerosas obras sobre temas espirituales y místicos, siendo la más conocida "Luz en el Sendero", publicada en 1885.
Este breve pero profundo texto es un manual espiritual que ofrece instrucciones y reflexiones para aquellos que buscan avanzar en su camino espiritual. La obra está dirigida especialmente a los aspirantes que desean alcanzar una mayor comprensión y desarrollo de sí mismos a través de la introspección, la disciplina y el contacto con las verdades espirituales universales. El libro está dividido en aforismos y comentarios, cada uno de los cuales proporciona una guía práctica y reflexiva para el aspirante espiritual. Los aforismos son concisos y profundos, diseñados para ser meditados y aplicados en la vida diaria. El enfoque de Collins en la obra es ayudar al lector a superar los desafíos internos y externos en el camino hacia la iluminación espiritual, ofreciendo orientación sobre cómo dominar las emociones, fortalecer la voluntad y alcanzar un estado de conciencia superior.
Entre los temas centrales de "Luz en el Sendero" se encuentran la importancia del silencio, la necesidad de la pureza de corazón y mente, y la responsabilidad personal en el proceso de crecimiento espiritual. Collins enfatiza que el camino hacia la iluminación es un sendero solitario y arduo, que requiere dedicación, paciencia y la capacidad de ver más allá de las ilusiones del mundo material. En resumen, "Luz en el Sendero" es una guía espiritual atemporal que ofrece instrucciones claras y prácticas para aquellos comprometidos con la búsqueda del autoconocimiento y la verdad espiritual, y sigue siendo una piedra angular en la literatura mística gracias a la claridad y perspicacia de Mabel Collins.
Estas reglas han sido escritas para todos los discípulos: Síguelas.
Antes que los ojos puedan ver, deben ser incapaces de llorar. Antes que el oído pueda oír, tiene que haber perdido la sensibilidad. Antes de que la voz pueda hablar en presencia de los Maestros, debe haber perdido la posibilidad de herir. Antes de que el alma pueda erguirse en presencia de los Maestros, tienen sus pies que lavarse en la sangre del corazón.
1) Mata la ambición.
Nota.- La ambición es el defecto primero, el gran tentador del hombre que se eleva por encima de sus semejantes. Es la forma más sencilla de buscar la recompensa. Ella es la que continuamente desvía a los hombres de sus posibilidades superiores. Sin embargo, es un instructor necesario. Sus resultados tórnanse polvo y ceniza en la boca; como la muerte y el retraimiento, demuestran últimamente al hombre que trabajar para sí es trabajar para una decepción inevitable. Pero aún cuando esta primera regla parezca tan fácil y sencilla, no la consideres a la ligera, porque estos vicios del hombre ordinario sufren una transformación sutil, y reaparecen bajo otro aspecto en el corazón del discípulo. Es fácil decir “no seré ambicioso”, pero no lo es tanto el decir: “cuando el Maestro lea en mi corazón, lo encontrará limpio de toda mancha”. El artista puro que trabaja, por amor a su obra, está algunas veces más firmemente colocado en el verdadero camino, que el ocultista que se imagina haber apartado de sí el interés propio, pero que, en realidad, sólo ha ensanchado los límites de la experiencia y del deseo, y transferido su interés a cosas relacionadas con su mayor expansión de vida. El mismo principio se aplica a las otras dos reglas que siguen, en apariencia tan sencillas. Fija tu atención en ellas, y no te dejes engañar fácilmente por tu propio corazón; pues ahora, en los umbrales, un error puede remediarse. Pero si lo llevas contigo crecerá y dará sus frutos, o bien tendrás que sufrir amargamente al destruirlo.
2) Mata el deseo de vivir.
3) Mata el deseo del bienestar.
4) Trabaja como trabajan los que son ambiciosos. Respeta la vida como lo hacen los que la desean. Sé feliz como lo son los que viven por la felicidad.
Busca en tu corazón la raíz del mal y arráncala. Esta raíz vive en el corazón del discípulo fervoroso lo mismo que en el hombre de deseos. Solamente el fuerte puede destruirla. El débil tiene que esperar su crecimiento, su fructificación y su muerte. Es ésta una planta que vive y se desarrolla a través de las edades. Florece cuando el hombre ha acumulado en sí mismo existencias innumerables.
El que quiera entrar en la senda del poder, debe arrancarla de su corazón, y entonces del corazón brotará sangre, y la vida toda del hombre parecerá desvanecerse por completo. Hay que sufrir esta prueba; puede presentarse desde el primer peldaño de la peligrosa escala que al sendero de vida conduce: puede no venir hasta lo último. Pero acuérdate, ¡oh, discípulo!, que tienes que pasar por esta prueba, y refuerza las energías de tu alma para tal empresa. No vivas en lo presente ni en lo futuro, sino en lo eterno. Allí no puede florecer esta hierba gigantesca: esta mancha de la existencia la borra la atmósfera misma del pensamiento eterno.
5) Mata todo sentimiento de separatividad.
Nota.- No imagines que puedes separarte del hombre malvado o del insensato. Ellos son tú mismo, aunque en grado menor que tu amigo o Maestro. Pero si dejas arraigar en ti la idea de separación de cualquier cosa o persona mala, al obrar así, creas Karma que te ligará a aquella cosa o persona, hasta que tu alma reconozca que no puede estar aislada. Recuerda que el pecado y el oprobio del mundo son tu pecado y tu oprobio, porque tú formas parte del mismo: tu Karma está entretejido de un modo intrincado en el gran Karma. Y antes de que hayas logrado el conocimiento es preciso que hayas pasado por todos los lugares así inmundos como puros. Por lo tanto, ten presente que el vestido manchado, cuyo contacto te repugna, puede haber sido el tuyo ayer, o quizá lo será mañana. Y si horrorizado apartas los ojos de él una vez echado sobre tus hombros, más a ti se adherirá. El hombre que se cree justo se prepara un lecho de cieno. Abstente, no para permanecer limpio, sino porque el abstenerse es un deber.
6) Mata el deseo de sensación.
7) Mata la sed de crecimiento.
8) Sin embargo, mantente solo y aislado, porque nada de cuanto tiene cuerpo, nada de cuanto tiene conciencia de la separación, nada de cuanto está fuera de lo eterno puede acudir en tu auxilio. Estudia la sensación y obsérvala, porque únicamente así puedes empezar la ciencia del propio conocimiento, y colocar el pie en el primer peldaño de la escala. Crece como la flor, inconscientemente, pero ardiendo en ansias por entreabrir su cáliz a la brisa. Así es como debes avanzar abriendo tu alma a lo eterno. Pero debe ser lo eterno lo que debe desarrollar tu fuerza, y no el deseo de crecimiento. Porque en el primer caso floreces con la lozanía de la pureza, y en el otro te endureces con la avasalladora pasión de la importancia personal.
9) Desea únicamente lo que está en ti.
10) Desea únicamente lo que está fuera de tu alcance.
11) Desea únicamente lo que es inasequible.
12) Porque en ti está la luz del mundo, la única luz que en el sendero puede difundirse.
Si eres incapaz de percibirla dentro de ti, es inútil que la busques en otra parte. Está fuera de tu alcance, porque cuando a ella llegues ya no te encuentras a ti mismo. Es inasequible, porque siempre retrocede. Entrarás en el seno de la luz, pero no tocarás nunca la llama.
13) Desea ardientemente el poder.
14) Desea ardientemente la paz.
15) Desea las posesiones por encima de todo.
16) Pero estas posesiones deben pertenecer al alma pura, y por consiguiente, deben ser igualmente poseídas por todas las almas puras, siendo así la propiedad especial del todo que unidas constituyen. Anhela las posesiones propias del alma pura, a fin de que puedas acumular riquezas para aquel espíritu común de vida que es tu único ser verdadero. La paz que debes desear es aquella paz sagrada que nada puede turbar, y en el seno de la cual, el alma crece como la flor santa en las lagunas inmóviles. Y ese poder a que debe aspirar el discípulo, es aquel que le hará aparecer como nada a los ojos de los hombres.
17) Busca la senda.
Nota.- Estas tres palabras parecerán quizá muy insignificantes para constituir una regla por sí solas. El discípulo dirá: "¿Estudiaría yo estos pensamientos si no buscase la senda?" Sin embargo, no te apresures a pasar adelante. Detente y medita un poco. ¿Es realmente el camino lo que deseas, o es que tu fantasía te ofrece una vaga perspectiva de encumbradas alturas que escalar, o un gran porvenir que abarcar? Ten presente la advertencia. El camino ha de buscarse por él mismo, no teniendo en cuenta tus pies que lo deben recorrer.
Existe una relación entre esta regla y la decimoseptima de la segunda serie. Cuando después de siglos de lucha y de numerosas victorias se gana la batalla final y se exige el último secreto, entonces estarás preparado para un sendero más avanzado. Cuando se haya dicho el secreto final de esta gran lección, en él está abierto el misterio del nuevo camino, sendero que conduce más allá de toda experiencia humana, y que se halla absolutamente fuera del alcance de la percepción e imaginación del hombre. En cada uno de estos puntos es necesario detenerse mucho y reflexionar bien. En cada uno de estos puntos es preciso estar seguro de que se ha escogido el camino por el camino mismo. El camino y la verdad vienen primero: luego sigue la vida.
18) Busca el camino penetrando al interior.
19) Busca el camino avanzando resueltamente al exterior.
20) Búscalo, pero no en una dirección única. Para cada temperamento existe una vía al parecer más deseable. Pero no se encuentra el camino sólo por la devoción, ni por la mera contemplación religiosa, ni por el ardor de progreso, ni por el laborioso sacrificio de sí mismo, ni por la observación estudiosa de la vida. Ninguna de estas cosas por sí sola hace adelantar al discípulo más de un paso. Todos los peldaños son necesarios para recorrer la escala. Los vicios de los hombres se convierten en los peldaños de la misma, uno por uno, a medida que se van dominando. Las virtudes del hombre son, en verdad, escalones necesarios, de los cuales no se puede en modo alguno prescindir. Sin embargo, aunque crean una atmósfera bella y un porvenir feliz, son inútiles sin son aisladas. La naturaleza toda del hombre debe ser sabiamente empleada por el que desee entrar en el sendero. Cada hombre es absolutamente para sí mismo el sendero, la verdad y la vida. Pero esto lo es solamente cuando domina firmemente toda su individualidad, y cuando por la energía de su despertada individualidad, reconoce que esta individualidad no es él mismo, sino aquella cosa que él ha creado trabajosamente para su uso, y por cuyo medio se propone, a medida que su crecimiento desarrolla lentamente su inteligencia, alcanzar la vida más allá de la individualidad. Cuando sabe que para esto existe su asombrosa vida compleja y separada, entonces, en verdad, y sólo entonces, se halla en el sendero. Búscalo sumergiéndote en las espléndidas y misteriosas profundidades de lo más íntimo de tu ser. Búscalo probando toda experiencia, utilizando los sentidos a fin de comprender el desenvolvimiento y significación de la individualidad, y la hermosura y oscuridad de estos otros fragmentos divinos que contigo y a tu lado combaten, y que forman la raza a la cual perteneces. Búscalo estudiando las leyes del ser, las leyes de la naturaleza, las leyes de lo sobrenatural; y búscalo postrando tu alma ante la pequeña estrella que arde en el interior. En tanto que vigilas y adoras con perseverancia, su luz irá siendo más y más brillante. Entonces podrás conocer que has encontrado el fin, su luz se convertirá súbitamente en luz infinita.
Nota.-