Te quiero porque me das de comer - David Llorente - E-Book

Te quiero porque me das de comer E-Book

David Llorente

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La novela negra puede y debe romper algunos moldes: "Necesita dar un salto al vacío, y una extraña pirueta en el aire. El requisito es no tener ni vértigo ni miedo", dice David Llorente. No podemos estar más de acuerdo. La literatura noir necesita también de autores con propuestas atrevidas, arriesgadas y que miren el género negrocriminal desde nuevos puntos de vista. ¿Qué pasaría si la historia que se cuenta no es una sucesión de hechos consecutivos, sino simultáneos? La simultaneidad no parece patrimonio de la literatura, sino, más bien, de la pintura o del cine, pero si las palabras consiguen contravenir su propia naturaleza y transmitir esa sensación de que todo lo que sucede, sucede a la vez, entonces surge un texto envolvente, casi tridimensional. Proponemos una lectura donde la brutalidad del asesino en serie se ve rodeada de una multitud de historias criminales que, al mismo tiempo que nacen, el narrador las hace desaparecer. No importa quién sea el criminal ni qué tipo de detective lleve a cabo la investigación. Lo que importa es que el asesino existe. Max Luminaria era un chico muy callado. Sacó la mejor nota de selectividad de toda España y decidió estudiar Medicina. Una vez más, fue el mejor en los exámenes; el mejor en las prácticas y el mejor en el quirófano. Se lo rifaban todos los hospitales. No hubo cirujano más preciso ni vecino al que más quisieran los habitantes de Carabanchel. Lo saludaban por la calle. Le daban las gracias. Todos tenían a un familiar al que el doctor Maximiliano Luminaria había salvado la vida. Su vida, fuera del quirófano, era diferente, ¿o a lo mejor no? La realidad es que no podrás, nunca más, sentirte aliviado porque se haya descubierto al asesino, porque, querido lector, los asesinos caminan entre nosotros.

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Seitenzahl: 522

Veröffentlichungsjahr: 2014

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David Llorente nace en Madrid en 1973.

En esta ciudad publica las novelas Kira, premio Francisco Umbral de novela corta 1998, y El bufón, premio de narrativa Ramón J. Sender 2000.

En el año 2002 se traslada a vivir a Praga (República Checa), donde escribe las novelas Ofrezco morir en Praga y De la mano del hermano muerto, esta última también traducida al checo.

En esta ciudad crea el grupo de teatro Séptimo miau, cuyas obras escribe y dirige él mismo.

Ha representado por casi todos los países de Europa Central y del Este y ha obtenido diversos premios en varios festivales de teatro internacionales.

Algunas de sus obras han salido publicadas en el libro Los árboles dormidos.

La novela negra puede y debe romper algunos moldes: «Necesita dar un salto al vacío, y una extraña pirueta en el aire. El requisito es no tener ni vértigo ni miedo», dice David Llorente.

No podemos estar más de acuerdo. La literatura noir necesita también de autores con propuestas atrevidas, arriesgadas y que miren el género negrocriminal desde nuevos puntos de vista.

¿Qué pasaría si la historia que se cuenta no es una sucesión de hechos consecutivos, sino simultáneos? La simultaneidad no parece patrimonio de la literatura, sino, más bien, de la pintura o del cine, pero si las palabras consiguen contravenir su propia naturaleza y transmitir esa sensación —la de que todo lo que sucede, sucede a la vez–, entonces surge un texto envolvente, casi tridimensional.

Proponemos una lectura donde la brutalidad del asesino en serie se ve rodeada de una multitud de historias criminales que, al mismo tiempo que nacen, el narrador las hace desaparecer. No importa quién sea el criminal ni qué tipo de detective lleve a cabo la investigación. Lo que importa es que el asesino existe.

Max Luminaria era un chico muy callado. Sacó la mejor nota de selectividad de toda España y decidió estudiar Medicina. Una vez más, fue el mejor en los exámenes; el mejor en las prácticas y el mejor en el quirófano. Se lo rifaban todos los hospitales. No hubo cirujano más preciso ni vecino al que más quisieran los habitantes de Carabanchel. Lo saludaban por la calle. Le daban las gracias. Todos tenían a un familiar al que el doctor Maximiliano Luminaria había salvado la vida.

Su vida, fuera del quirófano, era diferente, ¿o a lo mejor no? La realidad es que no podrás, nunca más, sentirte aliviado porque se haya descubierto al asesino, porque, querido lector, los asesinos caminan entre nosotros.

TE QUIERO PORQUE ME DAS DE COMER

David Llorente

Primera edición: mayo de 2014

Publicado por:

EDITORIAL ALREVÉS, S.L.

Passeig de Manuel Girona, 52 5è 5a

08034 Barcelona

[email protected]

www.alreveseditorial.com

© David Llorente, 2014

© de la presente edición, 2014, Editorial Alrevés, S.L.

© Diseño: Ernest Mateu

ISBN digital: 978-84-15900-53-5

Código IBIC: FA

DL B 8.143-2014

Producción del ePub: booqlab

Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización por escrito de los titulares del «Copyright», la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento mecánico o electrónico, actual o futuro, comprendiendo la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de esta edición mediante alquiler o préstamo públicos. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del Código Penal). Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra. Puede contactar con CEDRO a través de la web www.conlicencia.com o por teléfono en el 91 702 19 70 / 93 272 04 47.

Primera parte

la última persona de la que sospecha la policía

El asesino en serie carece de empatía: el asesino en serie acostumbra a cosificar a sus víctimas: las concibe como objetos, nunca como personas: jamás se arrepiente de sus crímenes e incluso, cuando la policía lo detiene, confiesa haber cometido más crímenes de los que realmente cometió. Madrid: previsión meteorológica detallada: temperatura mínima de ocho grados y máxima de trece en las horas centrales del día: 5 % de posibilidad de lluvia: 37 % de nubosidad: baja radiación ultravioleta: 0 % de posibilidad de truenos: 32 % de iluminación lunar. Receta de la ensalada danesa: cocemos durante treinta y cinco minutos dos patatas en agua con sal: las sacamos y las pelamos: añadimos salchichas salteadas en aceite: también tomates, pepinillos y cebollas: mezclamos los ingredientes y lo servimos en una fuente: añadimos mayonesa y mostaza: diez minutos en el frigorífico antes de servir. El asesino en serie destaca por tener una inteligencia por encima de la media: es, además, dueño de una fuerte personalidad: seduce a sus víctimas y (días antes de matarlas) disfruta controlando su voluntad, obteniendo de ellas todo cuanto les pide: el poder mental sobre la víctima no debe ser menor que el poder físico: hay casos verdaderamente sorprendentes. ¿Se refiere usted al caso de la familia Saravia? Efectivamente. El asesino en serie suele ser la última persona de la que sospecha la policía: persona amable y respetuosa: o persona tímida y desapercibida: o persona exitosa y de reputación intachable: o persona casera y familiar, fuertemente apegada a su mujer y a sus hijos: el detective experimentado (con un largo expediente a sus espaldas de casos sin resolver) suele poner los ojos en aquella persona de la que nadie sospecharía. Madrid: Carabanchel: Instituto de Bachillerato Sebastián Oller: fundado en el año 1943: de sus aulas salieron nombres como Julián Navidades (escritor), Julia Madruga (locutora) y María Jesús Conejo (diputada): entre los profesores que allí impartieron enseñanza cabe destacar a Mariano Cillán (psicópata), Benigno Ocaña Ruiz (asesino en serie), Úrsula García (envenenadora) e Iván Berges (violador): el edificio del Instituto de Bachillerato Sebastián Oller es de color violeta: en el barrio de Carabanchel todo el mundo lo conoce. ¿Por el color? Por el color y por lo que la gente dice que ocurre en sus aulas. Champiñones al huevo: limpiar los champiñones, cortar el tallo y dejar solamente el caparazón: meterlos en el horno: poner un huevo dentro de cada caparazón: precalentar a ciento cincuenta grados: aparte, picar ajos y perejil: espolvorear la mezcla sobre los champiñones: cuatro minutos a ciento cincuenta grados: servir al momento. Hay dos tipos de profesores: los que caminan por el medio del pasillo y los que caminan arrimados a las paredes, como las moscas: a Delia de Andrés (Historia) se le murió su hijo: tenía veinticinco años (más o menos) cuando sufrió un brote esquizofrénico y tuvieron que recluirlo en el CPC (Centro Psiquiátrico de Carabanchel): una mañana, convencido de que los Servicios Secretos Argentinos lo perseguían, consiguió eludir la vigilancia de los enfermeros, subió al piso más alto del hospital (un quinto), abrió la ventana y se entregó al vuelo de los justos: tardó más de veinte horas en morir: los doctores no pudieron hacer nada: tenía el cuerpo reventado por dentro: lo raro fue que aguantara tanto. Marcelo Saravia trabajaba en un bar que se llamaba La Vieja Estación, en pleno centro de Madrid: allí fue donde conoció a Greta Santamaría. Un momento: yo tenía entendido que la conoció en el metro. Bueno, digamos que en el metro fue donde se vieron por primera vez: se montaban a la misma hora (las seis de la mañana) en la misma estación (Urgel). ¿Se sentaban juntos? No: se sentaban uno enfrente del otro: ella leía a Danielle Steel y él leía a Lou Carrigan: se echaban miraditas por encima de los libros. Oiga. ¿Qué? ¿Conoce usted la receta del carpacho de aguacate y pato? Por supuesto que sí. Hay dos tipos de asesinos en serie: los asesinos en serie organizados y los asesinos en serie desorganizados: de los primeros se puede deducir cierta lógica en sus crímenes: no necesariamente sus trastornos mentales consiguen explicar los asesinatos que cometen y cómo los cometen: lo que sí es seguro es que los planifican: son premeditados y nada espontáneos: resulta interesante darse cuenta de que cuando eligen a una víctima (a la que no conocen de nada) enseguida la personalizan, la individualizan, para crear la ficción de que existe algún tipo de vínculo (de relación) entre ellos. Pelamos los aguacates y los cortamos en rodajas de cinco milímetros: lo mismo hacemos con los champiñones y las cebollas: aparte hacemos una vinagreta de aceite de oliva y vino blanco, con cebolleta, sal y pimienta: en una cazuelita, también aparte, hacemos jarabe de azúcar y aceite balsámico. Oiga. ¿Qué? ¿Y dónde está el pato? Delia de Andrés entró en depresión nada más morir su hijo: o al menos eso se dice. ¿Cómo que al menos eso se dice? Quizás la profesora Delia de Andrés ya sufriera una depresión varios años antes de que su hijo saltara por la ventana. ¿Está usted seguro? Yo diría que al cien por cien. ¿Y de dónde le venía esa depresión? Ah, eso no se sabe: eso, en realidad, no lo sabe nadie. ¿Ni los psicólogos? Ni los psicólogos. ¿Ni los amigos? Los amigos menos que nadie. ¿Ni la familia? Bueno, ya está bien, no sea usted pesado. Los asesinos en serie desorganizados (o no organizados) eligen a su víctima al azar: no siguen ningún plan preestablecido y tampoco se preocupan demasiado de no dejar pistas. ¿Y de dejar pistas falsas? Tampoco: a las pistas falsas en la escena del crimen se las llama banderas rojas: ¿sabía usted eso? Oiga. ¿Qué? ¿Y Max Luminaria qué tipo de asesino en serie era?: quiero decir, ¿era organizado o no organizado? Quizás sea conveniente explicar que en el caso de los asesinos en serie la teoría psicológica criminal dista mucho de la realidad: quizás habría que aclarar que no existen los asesinos en serie organizados puros ni los asesinos en serie desorganizados puros: todos son una mezcla de los dos. Nace la Europa del Mercado Único para un total de 354 millones de consumidores. Fallece don Juan de Borbón, hijo del rey don Alfonso XIII y padre del rey don Juan Carlos I. Disolución anticipada de la IV legislatura y convocatoria de elecciones generales. El presidente del Gobierno, Felipe González, recibe en Aquisgrán el Premio Internacional Carlomagno por haber «promovido la idea de la unificación europea». Una angina de pecho retira a Julio Anguita de la campaña electoral. Marcelo Saravia se bajaba en la estación de metro de Callao y Greta Santamaría seguía hasta Canillejas: por cierto: ¿he dicho ya en qué trabajaba Greta? No. Pues era cajera de un supermercado. ¿Y él? Ya he dicho que él era camarero. Sí, pero ¿dónde? En el restaurante de la última planta de Galerías Preciados. Pero ¿no trabajaba en un bar que se llamaba La Vieja Estación? Sí, pero después se cambió. Derretimos la mantequilla en una cacerola y doramos en ella pimientos verdes y almendras peladas: agregamos tres cebollas, ajo, leche de coco y ralladura de limón: que la mezcla quede espesita: aparte cortamos la carne de ternera a tiras: la salteamos hasta que esté dorada. Max Luminaria nació en Villaviciosa de Odón el 8 de julio de 1971: de pequeño era un niño muy débil: en el colegio, lógicamente, no había ningún alumno que no se riera de él: los mayores (acabó convirtiéndose en una costumbre, en una manera de matar el tiempo y de sacudirse el aburrimiento) le pegaban capones hasta hacerle sangre en la cabeza y después lo escupían en la espalda. ¿Por qué le hacían eso? Porque tenía los dientes muy salidos: incluso sus dos hermanos (mayores que él: muertos ambos en un accidente con el autobús escolar) lo llamaban Salamandra. ¿Y él qué hacía? Pues qué iba a hacer: nada: él no hacía nada: joderse y aguantar el chaparrón. Delia de Andrés (cinco cigarrillos al día) empezó a fumar más que nunca: después de la muerte (violenta, no exenta de sufrimiento) de su hijo, llegó a fumarse tres paquetes de tabaco al día: a ver si el cáncer me lleva con mi hijo, decía: después sustituyó su adicción a la nicotina (y a quién sabe qué otras sustancias más) por el odio a los alumnos: un odio negro, irracional: ¿cómo es posible que mi hijo haya muerto y todos estos imbéciles sigan vivos?: un odio visceral, asfixiante, sin retorno. Una tarde de marzo, Greta Santamaría subió al restaurante de Galerías Preciados y se tomó una ensalada mixta y un zumo de naranja: escribió su número de teléfono en una servilleta de papel, pagó la cuenta con la tarjeta de Caja Madrid y se fue: aquella noche recibió la primera llamada de teléfono: me he comprado el último libro de Danielle Steel: ¿lo tienes? Pollo al curri: cebolla, yogur, mayonesa, azúcar y curri: metemos la salsa en la nevera: el pollo en pan rallado: lo freímos en aceite: añadimos la salsa. El PSOE gana por cuarta vez consecutiva las elecciones generales de España, aunque pierde la mayoría absoluta. En la formación de las Cortes Generales destacan las ausencias de los nacionalistas andaluces, cántabros y gallegos. Los partidos de Juan Hormaechea, Jesús Gil y Ruiz Mateos no consiguen ningún escaño. Los socialistas ofrecen al PNV un puesto en la Mesa del Congreso, dejando fuera a Izquierda Unida. El asesino en serie (a veces) tiene una segunda vida de la que no se acuerda: la policía entra en su casa y lo encuentra en pijama, cenando con su familia y viendo tranquilamente la televisión: no entiende por qué lo detienen: no se acuerda de que hace unas semanas rebanó una garganta, incendió a una anciana o arrancó un corazón. Greta Santamaría contestó: no, léelo tú y me lo cuentas en el metro la próxima vez que nos veamos. Damián (Informática) lleva trabajando en el instituto desde que se fundó: es famoso por la mala hostia que gasta: ya ni sus compañeros se atreven a dirigirle la palabra. ¿Tiene familia? Sí, tiene un hijo que va al mismo colegio: el pobre es carne de cañón: feo (dentón, con gafas de culo de botella y bigote incipiente), gordo (barriga blanda, gelatinosa, acordeónica, pantalones por encima del ombligo), bobo (de los que se ríen de lo que menos gracia tiene) y débil de carácter (acostumbraba a llorar para dar pena a sus agresores): el profesor Damián (Informática) suele recibir anónimos: ¿a qué vaca te follaste para tener un hijo así? El perfil criminológico solamente se usa en casos de envergadura, es decir, homicidios y violaciones: de hecho, cuando se trabaja (a contrarreloj) en homicidios, donde el asesino es un desconocido para la víctima, el perfil criminológico puede arrojar luz sobre el caso y encaminar a la policía en sus investigaciones. Batido de café: café soluble, leche, vainilla y azúcar: batir hasta conseguir una mezcla cremosa y homogénea: decoramos con nata montada y cacao en polvo: servimos inmediatamente.

tiene una mirada que da miedo, decían

Las lágrimas, los mocos, la sangre, la saliva, el semen, la orina, las heces, la bilis, el sudor, el pus, la cera, el flujo, las legañas, las flemas. En la pensión La Cigüeña (al menos tres veces por semana) se encuentran Marcelo Saravia y Greta Santamaría: entran por separado, con una diferencia de quince minutos, se juntan en la habitación número 5 y hacen el amor: él está casado: ella nunca le pregunta si va a dejar a su mujer: ¿para qué?: los papeles de cada uno están bien claros. El Consejo de Ministros deniega el indulto al ex teniente coronel Antonio Tejero, aunque le concede la libertad al permitir su paso al tercer grado penitenciario en régimen abierto. Nicolás Redondo anuncia que deja la Secretaría General de la Unión General de Trabajadores tras haberla ocupado durante dieciocho años. El Congreso aprueba por unanimidad la ampliación del Mercado Único con Noruega, Finlandia, Suecia y Austria. El señor Damián (Informática) tumba a su hijo de una hostia: le dice: todos los días me dejas en ridículo en el colegio: luego (da un portazo) sale de casa: su hijo (la mejilla ardiendo) tantea el suelo del salón hasta encontrar (rotas) las gafas. A Max Luminaria no le fueron mejor las cosas cuando entró en el instituto: intentó hacerse algún amigo, pero (no fumaba, no bebía, no molestaba a las chicas, era malo en gimnasia, se sentaba en la primera fila, le gustaba la música clásica, escuchaba más que hablaba) todos le dieron la espalda: las chicas también: tiene una mirada que da miedo, decían. Hay dos tipos de profesores: los que dan las clases sentados y los que dan las clases de pie: Carlos da las clases sentado: desde esa posición se ven mejor las piernas (a veces las bragas) de las alumnas: Carlos da clase a primero y a segundo, es decir, a los más pequeños: dos veces al año organiza una jornada de convivencia y se queda una noche con los alumnos dentro del colegio: llevan sacos de dormir, comida y (la calefacción por la noche está apagada) termos con té caliente: Carlos los pone a todos en pijama y hace juegos en los que todos (incluido él) se tienen que tocar: a veces elige a la niña más tímida (cuando todos se han quedado dormidos) y se la lleva a cualquier rincón oscuro del colegio: allí (basta cualquier excusa) le baja un poquito las bragas y le mete la punta del dedo por la vagina. El olor del aliento, el olor del sobaco, el olor del ano, el olor de los pies, el olor de un eructo, el olor de la orina, el olor del ombligo, el olor del vómito, el olor del sudor, el olor de las caries, el olor de la vagina, el olor de la saliva seca, el olor del pene, el olor de las ventosidades, el olor del pene otra vez, el olor de los oídos. Perfil del agresor a través del método inductivo: se estudian varios casos para extraer de ellos algunos posibles patrones de conducta. Los servicios del instituto se convirtieron en el lugar favorito de Max Luminaria: se encerraba allí: se sentaba en la taza del váter y (el ruido amortiguado de la vida más allá de los tabiques) escuchaba el silencio: solamente entonces estaba cerca de estar tranquilo: luego se masturbaba: un día se dio cuenta de que, para masturbarse, pensaba en animales muertos. Entra en vigor el Tratado de Maastricht. Admitida a trámite la querella contra el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, en la que se le acusa de malversación de capital público. El Tribunal Constitucional declara inconstitucional el proyecto de ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, por la que se permite a los policías españoles registrar un domicilio sin autorización del juez cuando persigan delitos de narcotráfico. El ministro José Luis Corcuera comunica a Felipe González su decisión de dimitir. Marcelo Saravia y Greta Santamaría (en la pensión La Cigüeña: habitación número 5) se hacen fotos en la cama: ella abrazándolo con las piernas, él besándole el clítoris, ella desnuda boca abajo, ella con el pene en la boca, los dos juntitos, mejilla con mejilla, mirando a la cámara: muy pronto (a la segunda semana) Marcelo Saravia le pidió a su amante, Greta Santamaría, que le dejara penetrarla por el culo. ¿Y le dejó? Por supuesto, ¿qué tipo de amante sería, si no? Las costras, las legañas, las verrugas, la caspa, los forúnculos, las varices, el cerumen, las flemas, el sarro, los herpes, las llagas, las bubas, los granos, las espinillas, la zurrapa, los ganglios, las estrías, los padrastros, los quistes, el bocio, los juanetes. Greta Santamaría empezó a cansarse de que siempre quedaran (pensión La Cigüeña: habitación número 5) en el mismo sitio: un día le dijo: lo que a ti te pasa es que solamente me quieres para follar: Marcelo Saravia (¿qué hay de malo en querer a una persona solo para follar?) le contestó: ¿cómo es posible que digas esas cosas, mi amor?: luego (de vez en cuando, muy, muy de vez en cuando) empezaron a tener citas de verdad: un viernes (¿cuál fue la excusa que dio a su mujer?) salieron a cenar: Marcelo Saravia no dejaba de mirar a su alrededor: tenía miedo de que hubiera alguien que los pudiera conocer. Perfil del agresor a través del método deductivo: se analiza la escena del crimen y se extraen las evidencias psicológicas que puedan inferirse del autor. El señor Crisóstomo (Filosofía) es un asiduo de un local que se llama El Elefante Rosa: le gusta sentarse en la barra, tomarse un cóctel y mirar a los chicos jóvenes que van a ese mismo bar, no a mirar, sino precisamente a ser mirados: después de tres o cuatro cócteles se separa de la barra, habla con alguno de esos chicos jóvenes y lo invita a la habitación oscura: allí hay sofás (gemidos) y bultos que se mueven: de vez en cuando, alguna linterna da un poco de luz: al señor Crisóstomo le encanta sujetar un pene en cada mano: los aprieta fuerte y los siente palpitar. La amante de un hombre casado no debe usar perfume: la amante de un hombre casado no debe hacer (hacerse) determinado tipo de preguntas: la amante de un hombre casado debe usar algún tipo de método anticonceptivo que no sea el condón: la amante de un hombre casado no debe llevar el pelo muy largo, en realidad, la amante de un hombre casado debería llevar el pelo del mismo color y de la misma longitud que la esposa de su amante: la amante de un hombre casado no debe usar lápiz de labios ni tampoco pintarse los ojos: la amante de un hombre casado, durante sus encuentros amorosos (sexuales), no debe morder, ni arañar, ni pellizcar, ni succionar la piel del hombre. Había tres alumnos que se la tenían jurada a Max Luminaria (él nunca supo por qué): eran Luis el Róquer, Rogelio el Pirata y Javi el Jevi: lo menos que le hacían a Max Luminaria era pegarle: a veces lo sacaban arrastrando del edificio, lo tiraban en el patio y le estaban pegando patadas hasta que les dolía el pie: otras veces le quitaban los pantalones y no se los devolvían: llegaba a casa en calzoncillos. Los testículos, las tetas, los michelines, los agujeros de la celulitis, las ojeras, el ombligo, los labios vaginales, el prepucio, la columna vertebral, los omoplatos, el cuero cabelludo, las uñas, las venas, el vello púbico, la papada, las arrugas de la nuca, los pelos de la nariz, los pelos de las orejas, las encías, el frenillo, la nuez, los pezones, las costillas, el ano, la uretra, la calva, la epidermis, las pantorrillas, la cicatriz del apéndice, la marca de la vacuna. Una mañana, en la fachada principal del I. B. Sebastián Oller, apareció una pintada anónima que decía: el profesor Crisóstomo es homosexual: el alumno que lo escribió (¿fue un alumno?) sabía muy bien lo que hacía: lo pintó con tanato de hierro y tardaron más de un mes en borrarlo. La amante de un hombre casado no debe ni llamar por teléfono ni enviar mensajes de texto: la amante de un hombre casado no debe llevar fotografías de su amante en el monedero (ni en ningún otro sitio) ni hablar de su amante con nadie: la amante de un hombre casado no debe sentir pena de la esposa ultrajada (de la estúpida cornuda), al revés, debe odiarla por ser la única que puede ir de la mano con él, que puede ir al cine con él, que puede quedarse dormida encima de su hombro, que puede elegirle la ropa, que puede prepararle la comida, que puede acompañarlo al médico, que puede abrazarlo mientras duermen por la noche y que puede pasearse desnuda delante de él sin la necesidad de encoger la tripa: la amante de un hombre casado no puede esperar de su relación más que ser la amante de un hombre casado. Esos tres alumnos (Luis el Róquer, Rogelio el Pirata y Javi el Jevi) forzaban la taquilla de Max Luminaria, le robaban los libros y a veces se cagaban dentro. ¿Y Max qué hacía? Ya he dicho mil veces que Max no hacía nada: ¿qué iba a hacer?: se hacía con otro candado, hacía fotocopias y limpiaba la mierda: bueno: sí es verdad que algo empezó a cambiar (a desarrollarse) en él: una tarde, volviendo del colegio, vio a un gatito que se había quedado atrapado en un arbusto: lo cogió y se lo llevó a casa: allí le cortó las cuatro patas con unas tijeras: después (con una cuchilla) le abrió la tripa y le fue sacando (vivo) lentamente las vísceras: Max Luminaria, por primera vez desde hacía (años) mucho tiempo, se sintió bien, tranquilo, casi reconciliado con el mundo. La directora del I. B. Sebastián Oller llamó al profesor Crisóstomo a su despacho y le preguntó si la pintada que habían hecho (con tanato de hierro) en la fachada principal del colegio estaba en lo cierto: el profesor Crisóstomo dijo que no: la directora, sin embargo, no se conformó con esa respuesta y le derivó a la consulta de la psicóloga para que esa señora le hiciera (si lo era) un certificado de heterosexualidad. El hombre casado siempre engaña a su mujer por primera vez: el hombre casado siempre hace mucho tiempo que dejó de entenderse con su mujer: el hombre casado nunca hace ya el amor con su mujer: el hombre casado, no obstante, nunca puede divorciarse de su mujer porque su mujer está muy enferma. Los ciegos, los síndrome de Down, los cheposos, los parapléjicos, los obesos, los alzhéimer, los tartajas, los piorreicos, los bizcos, los párkinson, los leprosos, los tísicos, los vegetales. A Greta Santamaría (siempre pasa) empezó a no bastarle eso de abrirse de piernas en una pensión de mala muerte: ahora quería salir con Marcelo Saravia los fines de semana, viajar juntos (por ejemplo a París) e ir de vez en cuando a bailar: Marcelo Saravia le dijo que eso era imposible: a lo más que llegó Marcelo Saravia fue a decirle a su mujer que había muerto un familiar suyo en Zamora y que tenía que ir a su entierro: ¿quieres que vaya contigo, cariño?: no, mi amor, ya te veo el domingo por la tarde cuando vuelva. El parto, la masturbación, la defecación, la penetración, el embarazo, la felación, el ronquido, el bruxismo, el gargajeo, la masticación, la deglución, la sudoración, el regüeldo, la digestión, la fornicación, la supuración, la eyaculación, la cicatrización, la metástasis. La escena del crimen es (¿hace falta decirlo?) el lugar que el asesino ha elegido para matar a su víctima: las escenas del crimen, sin embargo, pueden ser varias: esto depende de si el asesino ha usado varios lugares desde que atrapa a su víctima hasta que la asesina: la escena principal es aquella en la que se produce la muerte: las demás son secundarias: en la escena del crimen es donde se lleva a cabo la transferencia entre el asesino y la víctima: en consecuencia, hay más evidencias físicas y psicológicas.

tres tipos a los que no había visto en su vida

Alibiworld, compañía de coartadas: desde cualquier lugar del mundo: creamos hoteles de humo y números de teléfono ficticios: todo desaparece después de un fin de semana de pasión: Alibiworld: porque una infidelidad (o varias) sale más barata que un divorcio. Checoslovaquia deja de existir tras setenta y cuatro años de historia y se divide en dos nuevos estados: República Checa y Eslovaquia. William Jefferson Clinton es el nuevo presidente de Estados Unidos. Los ciudadanos de Andorra votan en referéndum su primera Constitución. Cumbre de la SAARC. Una tarde la dueña de la pensión La Cigüeña (en un arrebato de moralidad) se encaró con Marcelo Saravia y con Greta Santamaría: les dijo, mientras pagaban la estancia: hagan el favor de no volver más por aquí: esta es una casa decente. Es muy importante proteger la escena del crimen: no hace falta decir que cada pista puede ser decisiva para la investigación: además, se impone la necesidad de evaluar si la escena del crimen ha sido manipulada o no. La profesora Jasmine (Lengua Inglesa) padece de insomnio crónico: se pasa las noches enteras cocinando: suele preparar (es lo que mejor le sale) bizcochos de limón y pastas de Navidad con formas de fantasía: a las seis de la mañana se viste y sale para el colegio: antes de entrar en clase hace la ruta de los despachos de la primera planta y les va regalando a los profesores varios trocitos de bizcocho de limón y pastitas de Navidad con formas de fantasía: los profesores (ni la miran) dicen: gracias, déjalo ahí, encima de esa mesa. Cuando llegan los exámenes finales (la evaluación) los ánimos están más exaltados que de costumbre y hay quien tiene los nervios de punta y no sabe ya muy bien lo que está haciendo. ¿A qué se refiere? Me refiero una vez más a esos tres alumnos que le hacían la vida imposible a Max Luminaria, es decir, Luis el Róquer, Rogelio el Pirata y Javi el Jevi. ¿Qué fue lo que le hicieron esta vez? Lo desnudaron de cintura para arriba y lo dejaron toda la noche esposado a una farola: era invierno y aquella noche las temperaturas no subieron de cero grados. Perdone que le vuelva a formular esta pregunta, pero ¿qué hizo Max Luminaria? Pues la respuesta vuelve a ser la misma: Max Luminaria no hizo nada: aguantó el frío de la noche y esperó a que se hiciera de día y empezara a haber gente por la calle: la policía lo desató: le pusieron una manta encima: tiritaba sin parar y había entrado en un peligroso estado de hipotermia: la policía le preguntó si sabía quién le había hecho eso y Max Luminaria respondió que no, que habían sido tres tipos a los que no había visto en su vida. Alibiworld: red de hoteles reales y programas informáticos que ayudan a los ordenadores a mentir: Alibiworld: porque la coartada perfecta sí existe. La profesora Jasmine (como padece de insomnio) suele acudir a una iglesia (así la llaman sus fieles) que abre de doce de la noche a cuatro de la madrugada: allí la sacerdotisa (la señora Isis) los instruye en el negro arte de la liturgia mágica, de las pócimas multidisciplinares y de los ritos invocadores del maligno. El perfil geográfico nos dice mucho del mapa mental del criminal, es decir, de las áreas geográficas en las que el asesino se desenvuelve en su vida: nos habla de su territorio, de su influencia, de cómo se mueve y de cómo se desplaza: esos datos arrojan cierta información de dónde deberíamos empezar a buscarlo y de dónde podría volver a actuar. Max Luminaria obtuvo una media de sobresaliente (con dos matrículas de honor) en los exámenes finales: fue el primero (con mucha diferencia con respecto al segundo) en la promoción del instituto: Luis el Róquer, Rogelio el Pirata y Javi el Jevi recibieron las peores notas y los obligaron a repetir el curso: aquella noche se emborracharon (algo se meterían también), buscaron a Max Luminaria y se ensañaron con él: primero le dieron una paliza y después lo dejaron clavado de una oreja en un árbol de la plaza: se reían como nunca: después, la risa se les cortó: vieron cómo Max Luminaria se separaba del árbol sin mayor dificultad: se arrancó media oreja (se la dejó colgando del clavo) sin hacer la más mínima mueca de dolor: aquella vez (a Luis el Róquer, Rogelio el Pirata y Javi el Jevi) se les heló la sangre en las venas. Los cascos azules de la ONU desplegados en la antigua Yugoslavia reciben el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. Estados Unidos bombardea Iraq. Marcelo Saravia y Greta Santamaría empezaron a encontrarse (a hacer el amor) en las escaleras de los edificios, detrás de las gasolineras, entre los árboles del bosque, sobre la grava de las azoteas, en los baños públicos y en los probadores de las tiendas de ropa: durante un tiempo se sentían más felices y más jóvenes que nunca: después, Greta Santamaría le dijo: ¿tú te crees que me puedes tener así toda la vida? Aquel verano (el de los dieciocho años) fue decisivo para Max Luminaria: primero vigiló a Luis el Róquer: lo seguía todos los días a una distancia prudencial: lo vio en el parque, bebiendo y fumando con sus amigos: lo vio saliendo de casa, ligero de ropa, rumbo a la piscina del barrio: lo vio salir de noche a las discotecas: lo vio intentando seducir a alguna chica: lo vio solitario y avergonzado, yéndose con las putas de debajo del puente: nada de eso le interesaba: un día, sin embargo (eran las dos de la tarde: más de cuarenta grados en la ciudad de Madrid), lo vio paseando a su perro, un precioso pastor alemán: cogía el coche de su madre y lo llevaba a la Casa de Campo: allí le tiraba palos y piñas y esperaba a que el perro corriera a por ellas y se las trajera con la boca: el perro se llamaba Thor. La escena del crimen debe quedar totalmente cerrada (precintada): nadie puede (nadie debería) acceder a ella hasta que el comisario dé la autorización: primero se hacen fotografías: después se levanta el cadáver: por último (en la escena del crimen) se buscan huellas, pistas, evidencias. La profesora Jasmine entra en clase y nadie (los alumnos pequeños: de primero y de segundo) le hace ni caso: Jasmine dice good morning y los alumnos se ríen: dice sit down y los alumnos se siguen riendo: dice be quiet y los alumnos se sientan, sí, pero se parten de risa: la profesora Jasmine reparte una hoja de ejercicios y los alumnos cogen la hoja y hacen avioncitos de papel: la profesora Jasmine los odia: además, se lo dice: os odio como jamás he odiado a nadie: solamente entonces los alumnos se callan: notan algo en su voz (en sus ojos) que no les parece natural.

dejó el cadáver en la puerta de la casa

Alibiworld: preparamos invitaciones falsas a todo tipo de congresos (medicina, nuevas tecnologías, peluquería, ecología, robótica), folletos de cursos de cocina para amas de casa, de hostelería, de deportes de riesgo, de seguridad al volante y conducción temeraria y de pequeñas estancias en el extranjero para aprender inglés: Alibiworld: amor sin estrés: Hércules Poirot tampoco le descubriría. Luis el Róquer (en la Casa de Campo) lanzó una piña a su perro Thor y su perro Thor ya no regresó jamás: se metió por unos matorrales y desapareció. Se lo llevó Max Luminaria, ¿verdad? Por supuesto: lo agarró del collar y lo metió en su coche: se lo llevó a casa y allí lo mató: dejó el cadáver en la puerta de la casa en la que vivía Luis el Róquer. Se establece el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia. Un tsunami imprevisto en las costas de Japón causa un total de 202 muertos. Andorra ingresa en las Naciones Unidas. Pablo Escobar es abatido por la Policía Nacional, se ofrecían cinco mil millones de pesos por su captura. A Marcelo Saravia se le ocurrió que podría utilizar el coche para mantener relaciones sexuales con Greta Santamaría: después de trabajar buscaban las calles menos transitadas, aparcaban y echaban los asientos hacia atrás: al principio les resultaba muy incómodo (el volante, la caja de cambios, el claxon, el espejo retrovisor, el freno de mano), pero al final se acabaron acostumbrando: sin embargo, un fin de semana, la señora Susana Coelho entró en el coche, se sentó en el asiento del copiloto y dijo: aquí huele a sexo: y se acabaron para siempre las aventuras en el coche. Alibiworld: para todos aquellos/as que buscan una escapada con un/a amigo/a especial: ochenta mil pesetas por la invitación a un seminario sobre aislantes, llamada de confirmación y folletos falsos: por noventa y cinco mil pesetas se asegura una cobertura telefónica: Alibiworld: el maquillaje de tu mejor fin de semana. Marcelo Saravia le dijo a Greta Santamaría: mi mujer mañana no estará en casa: le explicó que su mujer estaba siguiendo el rastro de no sé qué antepasado y que tenía que ir a consultar un papel en el Registro Patronal de La Carolina (Jaén): ¿se quedará a dormir allí?: sí: ¿tendremos toda la noche para nosotros?: sí. Hay dos tipos de profesores: los profesores que dan clase y los profesores de gimnasia. La profesora Jasmine se encerraba en su habitación, sacaba un muñequito de vudú de debajo de la almohada, le otorgaba un nombre (el del alumno que se mofó de ella, el del profesor que no se comió su bizcocho de limón) y comenzaba a clavarle alfileres. Un sábado de agosto, a las once y media de la mañana, Rogelio el Pirata estaba paseando a su perrita Cloe cuando de repente se encontró con Max Luminaria: llevaba en la mano un bate de béisbol: no dijo nada: levantó el bate lo más que pudo y descargó un golpe bestial en el cráneo de la perrita: le sacó la masa encefálica por la boca: luego se dio media vuelta y se fue. Ojo por ojo y diente por diente: a lo mejor la amante de un hombre casado se merece que le pase lo mismo que ella está provocando, a lo mejor se merece encontrar un hombre, enamorarse, casarse con él y que después ese hombre se ande follando a otra a sus espaldas: puede que el justo castigo para la amante de un hombre casado sea pasar toda su vida con el miedo de que su marido se cruce con una mujer como ella. Alibiworld: llamadas con ruido de fondo (estación, aeropuerto, tráfico, pájaros, murmullo de gente, ambiente de oficina, megafonías, calle céntrica, ambulancia, policía, bomberos), líneas desviadas, moduladores de voz, mensajes programados, correos justificativos: todo son facilidades para que medio mundo sea infiel con el otro medio. El profesor Alejo (Matemáticas), antes de ser subdirector del I. B. Sebastián Oller, fue el director de la cátedra de Ciencias Puras de la Universidad Central de Madrid: el 2 de septiembre de 1985, a eso de las tres de la tarde, entró en su despacho una mujer (Dolores: madre de uno de los alumnos candidatos a ingresar en esa misma facultad), le preguntó sobre los exámenes de ingreso y enseguida acabó debajo de la mesa, su cabeza entre las piernas de Alejo (Matemáticas), recibiendo en la boca toda su abundante eyaculación: la mujer (Dolores: la madre del alumno aspirante) salió de aquel despacho con una copia del examen en el bolso. El día (la tarde) en que Greta Santamaría iba a ir a casa de Marcelo Saravia, justo ese día, echaban fútbol en la televisión: Madrid-Barça (Buyo, Hierro, Lasa, Sanchís, Alkorta, Milla, Prosinecki, Míchel, Zamorano, Luis Enrique, Butragueño: entrenador, Benito Floro): también era mala suerte: llamó por teléfono a Greta Santamaría para decirle que se había puesto enfermo o algo parecido, pero nadie contestaba: se conoce que ya había salido de casa. La madre abnegada (Dolores: todavía con el sabor del semen en la boca) le dio el examen a su hijo y le dijo: toma, cariño, mírate bien eso: es el examen que te va a caer mañana: y se fue a lavarse los dientes. La familia de Javi el Jevi (y Javi el Jevi) pasa el verano en un chalé que tiene en la sierra de Madrid: un domingo por la mañana descubrieron que les había desaparecido el conejito que tenían en el jardín: lo estuvieron buscando por todo el pueblo: sin resultado: al cabo de una semana recibieron (por correo) un DVD: lo pusieron en el ordenador: aparecía Max Luminaria con el conejo encima de un plato: el conejo (por supuesto) estaba vivo, con las patitas atadas: Max Luminaria, tranquilamente, sin mirar a la cámara, se lo iba comiendo con cuchillo y tenedor. Greta Santamaría entró en casa de Marcelo Saravia (había fútbol en la televisión) y se sentó en la mesa del salón (Marcelo Saravia se había molestado en preparar una cena con mantel, vino tinto, rosas y velas), pero no pudo probar bocado: le interesaba mucho más el sofá en el que (suponía) el matrimonio se quedaría dormido viendo la televisión, la cama enorme en la que el matrimonio haría el amor, los cuadros de la mujer por todas partes, las fotografías felices de la pareja abrazada, las cremas de la esposa en el cuarto de baño, su ropa en el armario de la alcoba, lo limpia o lo sucia que tenía la cocina, el mal gusto de las cortinas, más fotos, esta vez de la boda, el cuarto para el bebé que venga y el test de embarazo en la mesilla de noche: pues no parece que os llevéis muy mal, dijo Greta Santamaría: y se fue de la casa: por supuesto, dio un portazo: Marcelo Saravia, entonces, hizo lo único que puede hacer un hombre en semejantes circunstancias: se abrió una lata de cerveza y se puso a ver el fútbol. El asesino en serie, como cualquier otro depredador, ataca a sus víctimas en el territorio en el que se siente más seguro: allí donde su presa tenga menos opciones de escapar: las conductas íntimas o estresantes (el asesinato lo es) son más fáciles de realizar en territorio conocido: lógicamente, el territorio desconocido provoca siempre inseguridad: tampoco hay que olvidar que el instinto de supervivencia del asesino en serie lo lleva a actuar de tal manera que no lo capturen, o que sea muy difícil capturarlo. Marcelo Saravia y Greta Santamaría hablaban en una cafetería cualquiera, bueno, en una cafetería cualquiera no, en una cafetería que estuviera lejos de su casa, que estuviera donde nadie los conociera, donde nadie supiera que él estaba casado: ella (siempre llega este momento) le preguntó: ¿nosotros qué somos?: Marcelo Saravia, ante la imposibilidad de decir la verdad (somos amantes: nos acostamos juntos: tú quieres que tengamos una relación seria, pero yo ya tengo mujer), tiró de algunas frases de manual y dijo: bueno, somos dos personas que se llevan bien, que se entienden, que están felices cuando están juntas, que hacen el amor como nadie, ¿no te das cuenta?, esto que tenemos es muy difícil de tener hoy en día. Alibiworld: ofrece al infiel cajas de cerillas del hotel en el que no se alojó y trofeos de algún campeonato en el que no participó: Alibiworld reserva el hotel y paga las facturas: lo importante es que no quede ningún rastro: Alibiworld: la tela de araña, la cortina de humo, el tinglado, la tapadera, el laberinto ciego: mentimos para tu bienestar y el de tu pareja. Max Luminaria sacó la nota más alta en los exámenes de acceso a la universidad: el periódico Mundo Universitario le hizo una entrevista: pregunta: ¿para ser el primero en todo el país hace falta ser un empollón?: respuesta: no: pregunta: ¿cuántas horas estudias al día?: respuesta: no lo sé: pocas: pregunta: ¿usas chuletas?: respuesta: no: pregunta: ¿y tus compañeros?: respuesta: no lo sé: me da igual: pregunta: ¿qué vas a hacer con el dinero de la beca?: respuesta: no lo sé: ya se me ocurrirá algo: pregunta: ¿qué vas a estudiar?: respuesta: Medicina: pregunta: ¿la Medicina es tu vocación?: respuesta: no lo sé: me gustan las enfermedades: me atraen los muertos: pregunta: aparte de eso, ¿tienes alguna otra afición?: respuesta: sí: pregunta: ¿cuál?: respuesta: los animales. Había algunos ejercicios (la maldita combinatoria) que el alumno (el aspirante: el candidato) no entendía ni bien ni mal: llamó a un amigo suyo (todos tenemos un amigo con gafas que entiende de ordenadores) y le pidió por favor que lo ayudase: le pasó el examen (¿de dónde lo has sacado?: tú ayúdame y no hagas preguntas): a partir de entonces el examen (filtrado) corrió de mano en mano, de papel en papel, de llamada en llamada: al día siguiente, en la prueba definitiva (acceso a la Facultad de Ciencias Puras), todos los alumnos conocían las preguntas y, por supuesto, las respuestas: un 80 % de los candidatos obtuvieron la máxima puntuación: a Alejo, evidentemente, lo expulsaron de la universidad. Hay dos tipos de profesores: los que todavía creen en lo que hacen y los realistas. El profesor Víctor (Ciencias Sociales) le dice a una alumna (da igual cuál, al final hablará con todas) que quiere hablar con ella: ¿pasa algo, profesor?: no, ahora no, te lo digo mañana en mi despacho, cuando terminen las clases, ¿vale? Setenta y cuatro muertos entre los fieles de la secta de los davidianos. Juan Pablo II consagra la catedral de la Almudena de Madrid. Atentado terrorista en el World Trade Center, seis muertos y un millar de heridos. Marcelo Saravia volvía a su casa (después de trabajar) cuando se encontró (en su calle) a Greta Santamaría (su amante) hablando animadamente con Susana Coelho (su mujer): se le heló la sangre en las venas: dijo Susana Coelho: mira, cariño, te presento a Greta, es de la Asociación de Mujeres de Carabanchel y ha venido a casa para convencerme de que forme parte de esa asociación, ¿qué te parece?: me parece que a ti nunca te han gustado esas cosas, ¿no?: Greta intervino: ¿qué cosas?, ¡si hay miles de cosas!, talleres de baile, iniciación al yoga, clase de arte, de piano, excursiones, cursos de inglés, visitas a los museos, grupos de teatro... ¡alguna cosa le gustará! El profesor Víctor (Ciencias Sociales), cuando tiene a la alumna en su despacho, se sienta muy cerca de ella y le pregunta: ¿qué opinas de mí?, ¿qué te parezco?: la alumna: bueno, pues no sé...: ¿qué se cuenta de mí por ahí?, ¿has oído algo?, ¿algún cotilleo? Cuenta la leyenda (nadie sabe si es verdad o es mentira: probablemente sea verdad) que el profesor Alejo entró en el I. B. Sebastián Oller, fue directo al despacho de la directora, se arrodilló (literalmente) delante de ella y le rogó que le diera un puesto de trabajo: parece ser que la directora se apiadó de él y lo nombró subdirector. Alibiworld: para cualquier gestión se exige el DNI: sin embargo, los datos personales solamente son conocidos por el administrador: el equipo que prepara la coartada los ignora: Alibiworld: 13.700 peticiones de coartadas al año: estudios de mercado que indican que casi la totalidad del país estaría dispuesto a ser infiel: Alibiworld: hoteles ficticios en más de cien países: clientes con pocas posibilidades de realizar una escapada: bonos de infidelidad: infieles VIP: servicio de acompañamiento: Alibiworld: mentiras piadosas. El 80 % de los asesinos en serie viven en un área que puede ser delimitada por un círculo que uniera los dos lugares más alejados donde ha asesinado: muchos de ellos viven exactamente en el centro de ese círculo. El profesor Víctor (Ciencias Sociales) sigue preguntando: ¿te parece que soy un buen profesor?, ¿divertido?, ¿tienes algún problema conmigo en clase?, ¿qué es lo que más te gusta de mí?, ¿y lo que menos?, ¿has oído por ahí que salgo mucho por las noches?, ¿y que llego tarde a casa?, ¿y que me gustan mucho las faldas? Cuando estuvieron solos (esto fue al día siguiente, por la tarde, en el aparcamiento subterráneo de un centro comercial), Marcelo Saravia le cruzó la cara a Greta Santamaría: ¿se puede saber qué cojones estás haciendo?, ¿se puede saber qué cojones fuiste a hablar con mi mujer? Oiga, oiga. ¿Qué? ¿De verdad le pegó? Anda, claro. ¿Y qué hizo? Joder, usted siempre hace la misma pregunta: pues qué iba a hacer: nada: nada de nada: ya qué más da una humillación más o una humillación menos: dijo ella: solamente quería conocer a mi rival: Marcelo Saravia creyó enloquecer: ¡ella no es tu rival!, ¡tú no eres rival de nadie!, ¡no te puedes comparar!, ¿me oyes?, ¡nosotros somos amantes!, ¡cuándo se te va a meter en la puta cabeza!, ¡solamente follamos!, ¡ya sabías lo que había cuando me conociste!, ¡nunca te mentí!, ¡nunca te prometí nada!, ¡si no te gusta, date media vuelta y desaparece!: la siguiente vez que se vieron, como cabe comprender, Marcelo Saravia cambió su discurso: perdona, el otro día no sabía lo que decía, por supuesto que somos algo más que amantes, ¡no sabes lo bien que estoy contigo!, lo inteligente que eres, lo bien que me comprendes, ¡nada de lo que tú me das lo puedo encontrar en mi matrimonio!: Greta Santamaría, sin embargo, había recapacitado: no, no, cariño, si tenías razón, solamente follamos, las cosas deben estar claras para evitar malentendidos, a partir de ahora seremos eso, dos personas adultas que se ven para mantener relaciones sexuales porque se gustan, son libres y les sale muy bien, pero sin compromisos, ¿verdad?: Marcelo Saravia (existían los milagros, después de todo) balbuceó: eso, sin compromiso. Hay un tipo de asesino en serie (el viajero) que rompe esta regla y, para matar, prefiere viajar fuera de su lugar habitual.

observar su comportamiento como si fuera un ratón de laboratorio

Cuando un perro aúlla es que alguien va a morir: el perro (más que ningún otro animal) es capaz de oler la cercanía de la muerte: el movimiento de la muerte: la presencia de la muerte entre nosotros. El profesor Víctor (Ciencias Sociales) entra en clase y les dice a sus alumnos: chicos, hoy he querido ser bueno con vosotros y daros la oportunidad de que os desahoguéis y digáis (anónimamente) lo que pensáis: así que (para mañana) quiero que cada uno de vosotros (individualmente) haga una redacción (mínimo quinientas palabras) sobre las clases de Ciencias Sociales y sobre su profesor: ¿qué os parecen las clases?, ¿qué es lo que más os gusta de las clases?, ¿qué cambiaríais?, ¿qué os parece el profesor?, ¿qué nota le pondríais de uno a diez?, ¿domina su materia?, ¿presenta los contenidos de manera atrayente y divertida?, ¿es simpático?, ¿es uno más?, ¿os reís en la clase con él?, ¿estáis deseando que llegue la clase de Ciencias Sociales?, ¿es justo en la calificación de los exámenes?, ¿viene a clase con la ropa apropiada?, ¿os importa que no use bata blanca?, ¿os molesta que imparta clase con pantalones vaqueros de marca?, ¿qué habéis oído a otros compañeros acerca del profesor?, ¿qué se dice de él por ahí? A los muertos (cuando se los vela en casa) conviene ponerles unas tijeras abiertas encima del vientre: así se evita que el cadáver se mueva y expulse gases: no resulta agradable ni tranquilizador que un cadáver (de repente) abra los ojos, dé un respingo y se tire un eructo. Hoteles Love: la discreción asegurada: reserva por teléfono: nombre en clave: la llave se recoge dentro de un sobre que a su vez está dentro de una consigna: hotel sin recepción al uso: hotel sin la palabra hotel en su fachada: entrada por escaleras de servicio. Allí empezaron a encontrarse Marcelo Saravia y Greta Santamaría: llegaban por caminos diferentes, a horas diferentes, entraban por separado y salían por separado: Greta Santamaría dijo: parecemos delincuentes: pero no dijo nada más: no quería traicionar ese nuevo espíritu de amantes sin compromisos que tanto le gustaba (sobre todo) a Marcelo Saravia. Nombre: Leire: apellidos: Hernández Gallego: altura: 1,61 cm: peso: 54 kilos: color de pelo: negro (con abundantes canas): estado civil: casada (tres veces): hijos: dos: nietos: cuatro: edad: cincuenta y nueve años: teléfono: no facilitado: dirección: calle del Gorrión, 22, urbanización Los Encinares: estudios: doctora en Farmacia y doctora en Ciencias Químicas: profesión: directora del I. B. Sebastián Oller. ¿Puedo hacerle una pregunta? A ver. ¿A usted nunca le han dicho que es difícil saber cuándo habla en serio y cuándo habla en broma? Sí, me lo han dicho cientos de veces: a todos les contesto lo mismo: yo tampoco lo sé. Max Luminaria pensaba que en la universidad encontraría el anonimato que tanto deseaba: pero se equivocó: todos los alumnos y todos los profesores de su facultad ya sabían que era el estudiante que había sacado la mejor calificación de todo el país (lo reconocían incluso en el autobús G: el que hacía la ruta del campus) y no hacían más que darle palmadas en la espalda y observar su comportamiento como si fuera un ratón de laboratorio. Oiga. ¿Qué? ¿Y con quién vivía? ¿Quién? Max Luminaria. Un momento, por favor: a ese tema llegaremos enseguida. Si se entierra a una mujer vestida de negro, regresará para maldecir a la familia que la vistió del mismo color que la capa del diablo. Ramiro López pagó a Leire Hernández Gallego (directora del I. B. Sebastián Oller) para que aceptaran a su hija en el instituto: Romualdo Padrón cambió todas las ventanas del instituto a cambio de que le aprobaran a su hija el último curso: María Seoane puso suelos nuevos a cinco aulas para que a su hijo pequeño (acusado de abuso sexual) no lo mandaran a la calle. Como cabe suponer, Greta Santamaría no vive sola (de lo contrario podría encontrarse con Marcelo Saravia en su propia casa), sino que vive con su madre, Carmina Mayor, de ochenta años, inválida, a la que hay que hacerle todo (acostarla, levantarla, ponerle la ropa, sentarla en su silla de ruedas, darle de comer, sacarla a pasear, ponerla en el baño, ducharla, administrarle las medicinas, llevarla al hospital, hacerle compañía). Los cuerpos de las tres jóvenes desaparecidas en Alcàsser aparecen enterrados junto a la presa de Tous, la policía inicia la búsqueda de Antonio Anglés. Seis personas mueren en Madrid tras derrumbarse la marquesina del cine Bilbao. Detenido el cerebro del atentado de Hipercor cuando iba a reunirse con el número uno de ETA. El profesor Víctor (Ciencias Sociales), cuando llega a casa después de comer (después de impartir sus clases), descuelga el teléfono y se pasa la tarde hablando con sus alumnos. Hay que tirar al río la ropa de un enfermo: si flota, saldrá adelante: si se hunde, no se recuperará del todo: si llega hasta el fondo, se morirá: si se producen muchas burbujas, el fallecimiento acarreará muchísimo dolor. Oiga. ¿Qué? ¿Con quién vivía Max Luminaria? Pues mire: Max Luminaria, como casi todos los jóvenes de su generación, vivía con su padre y con su madre. Oiga. Hay que ver qué pesado es usted: ¿qué quiere ahora? ¿No va a contar la historia de los hermanos de Max? Hay poco que contar: el Pompidú (conductor con cierta fama de borrachín) perdió el control de su Doaldi en la M-506 y chocó contra un poste de la luz: los hermanos de Max (que siempre se sentaban en los primeros asientos) salieron volando a través de la ventana. ¿Murieron en el acto? No lo sé, pero no tardaron mucho: cuando Max (arrastrándose por el techo del autocar volcado) llegó hasta ellos, ya eran dos cadáveres. Oiga. ¿Qué? Hablando de otra cosa: ¿con quién se quedaba Carmen Mayor, madre de Greta Santamaría, cuando Greta Santamaría estaba trabajando en el supermercado? Los servicios para profesores (hace falta una llave para entrar) están a ambos extremos de los pasillos de todas las plantas (al norte, el de profesores: al sur, el de profesoras): hace poco tiempo los reformaron: ahora son de color rojo, el espacio del váter está separado del espacio del lavabo por una mampara, hay una ducha, un asidero para minusválidos, un secador de pelo y otro secador de manos. Marcelo Saravia le propuso tres veces (el lunes, el martes y el jueves) a Greta Santamaría que se vieran un par de horas en cualquiera de los hoteles Love que hay repartidos por todo Madrid y las tres veces Greta Santamaría dijo que no podía, que tenía algo que hacer: ir a la peluquería, acercar al hospital a su madre, asistir a una entrevista de trabajo. Max Luminaria vivía en la Colonia de los Militares: su padre (Lázaro Luminaria) lleva una vida muy rutinaria: del bar de abajo a la televisión (de casa) y de la televisión (de casa) al bar de abajo: no hace nada más. Oiga. ¿Qué? ¿Lázaro Luminaria no salió en los periódicos? Virginia Cerezo (periodista de investigación de Diario 363