Doble culpabilidad - Agatha Christie - E-Book

Doble culpabilidad E-Book

Agatha Christie

0,0

Beschreibung

Poirot y Hastings salen de vacaciones. En el autobús conocen a Mary Durrant, quien trabaja con su tía en una tienda de antigüedades, y viaja a Charlock Bay llevando un valioso set de miniaturas que venderá a un coleccionista americano. Todos se alojan en el hotel Anchor. Cuando Mary abre su maletín descubre que ha sido forzado y las miniaturas ya no están. Desesperada, le pide ayuda a Poirot. Lo primero que hace el detective es telefonear al comprador, el señor Wood, quien asegura que media hora antes alguien en nombre de Elizabeth Penn, la tía de Mary Durrant, le ha vendido las famosas miniaturas por 500 libras. ¿Podrá Poirot descubrir la verdad?

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 22

Veröffentlichungsjahr: 2023

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Capítulo 1

Aquel día encontré a mi amigo en su habitación, estaba sobrecargado de trabajo. Se había hecho tan famoso que toda mujer rica que extraviaba un brazalete o un gatito recurría a los servicios del gran Hércules Poirot. Mi pequeño amigo era una extraña mezcla de hombre de negocios y artista fervoroso. Había aceptado muchos casos que no le interesaban demasiado cuando predominaba el primer instinto. Y, también, había aceptado casos casi sin retribución económica simplemente porque le interesaban. Como resultado, estaba trabajando demasiado y lo admitía; así que no me costó convencerlo para que me acompañara a pasar una semana de vacaciones en un centro turístico de la costa sur: el sitio era Ebermouth.

Habíamos pasado cuatro días muy agradables cuando Poirot vino a mi encuentro con una carta abierta entre sus manos.

—Mon ami, ¿recuerda a mi amigo Joseph Aarons, el agente teatral?

Después de pensarlo un momento asentí. Los amigos de Poirot son tantos y tan variados que recuerdo desde recolectores de basura hasta duques.

—Pues bien, Joseph Aarons se encuentra en Charlock Bay. Según parece está preocupado por un pequeño asunto y me ruega que vaya a verlo. Como sabe, debo acceder, es un amigo fiel que me ha hecho muchos favores.

—Por mí está bien, si usted quiere —repliqué—. Charlock Bay es un lugar hermoso y, además, nunca estuve allí.

—Magnífico. Entonces combinaremos negocios con placer —afirmó Poirot— ¿Puede averiguar el horario de los trenes?

—Probablemente debamos hacer uno o dos trasbordos —dije con una mueca—. Ya sabe lo que sucede con estas líneas del interior. Ir de la costa sur de Devon a la del norte es como un día de viaje.

Sin embargo, el viaje podía realizarse con un solo trasbordo en Exeter, y los trenes eran buenos. Regresaba de la estación para informar a Poirot, cuando vi un cartel indicador en las oficinas de los coches Speedy que decía: “Mañana excursión de todo el día a Charlock Bay. Primera salida a las 8.30. Viaje a través del más bello panorama de Devon”. Solicité algo más de información y corrí al hotel entusiasmado, pero no logré que Poirot compartiera mi entusiasmo.

—Amigo mío, ¿por qué esa pasión por el autocar? El tren es más seguro. No tiene neumáticos que puedan reventar, lo cual reduce las posibilidades de accidente. Además, en el tren no molesta el aire, uno cierra las ventanillas y evita las corrientes.

Insinué que el aire fresco era, precisamente, lo que más me interesaba del viaje en bus.

—¿Y si llueve? El clima inglés es tan incierto.

—Si llueve torrencialmente la excursión se suspende.

—¡Ah! —dijo Poirot—. Entonces roguemos que llueva.

—Bueno, si prefiere...

—No, no, mon ami