Memes - Jaron Rowan - E-Book

Memes E-Book

Jaron Rowan

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Beschreibung

Se abre el telón y aparece un data center que está en Alcalá de Henares. Entre circuitos de refrigeración, varios servidores almacenan información que se transmite a través de cables de fibra y que luego salta por una densa trama de cables y antenas: aquí nada es muy lineal. La información llega a un router instalado en el pasillo de tu casa y después a tu portátil, que tiene un pegatina para cubrir una molesta manzana. Al abrir un navegador y hacer una petición, una serie de protocolos permiten que frente a ti aparezca un JPG en el que se ve a Julio Iglesias sonriendo entre dos fragmentos de texto. Allí puedes leer: "Este libro te va a gustar. Y lo sabes!" Se cierra el telón. Enhorabuena, acabas de conocer un meme. Es posible que el lector espere de Memes otro ensayo sofisticado más sobre un asunto aparentemente banal... Y, la ver­dad, razón no le falta. En este libro, el investigador Jaron Rowan analiza cómo Internet ha desarrollado su propio folclore digital, desmiente las interpretaciones del meme como algo que sólo pueda entenderse bajo las tesis de Richard Daw­kins, y explica por qué esa estupidez intrínseca del meme ha servido en tantas ocasiones como un imbatible ejercicio de denuncia social. ¿Pueden entonces los gatitos crear infraes­tructuras para el activismo político? A juicio de Rowan, es más que evidente. LOL.

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Seitenzahl: 83

Veröffentlichungsjahr: 2015

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VI. MEMES

Inteligencia idiota, política rara y folclore digital

Jaron Rowan

MUCKRAKER es la colección digital de Capitán Swing dedicada a la no ficción contemporánea, en un formato que hoy puede sonar disparatado como es el reportaje largo, y con un interés especialmente orientado a escritores locales y actuales. Por eso tu apoyo a estas obras es definitivo: con él avivamos la mejor tradición de periodismo crítico e inteligente, y al mismo tiempo aupamos voces nuevas en el terreno de la no ficción. A todos los lectores y lectoras que hacéis esto posible: gracias.

© De Memes: Jaron Rowan

Edición en ebook: febrero de 2015

© De esta edición:

Capitán Swing Libros, S.L.

Rafael Finat 58, 2º4 - 28044 Madrid

Tlf: 630 022 531

www.capitanswinglibros.com

ISBN DIGITAL: 978-84-943676-6-3

© Diseño gráfico:

Filo Estudio www.filoestudio.com

Corrección ortotipográfica: Juan Marqués

Maquetación ebook: Caurina Diseño Gráfico www.caurina.com

© Queda prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento.

© Bajo Licencia Creative Commons Reconocimiento–CompartirIgual (by-sa): Se permite el uso comercial de la obra y de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

Contenido

Portadilla

Créditos

SINOPSIS

Dedicatoria

Introducción

Orígenes del meme: de la biología a la internáutica

Breve y promiscua historia de los memes

Diseño colectivo: ¿antidiseño?

El papel de 4chan: los affordances

Inquilinos inquietos: saltos de plataforma

Tus cualidades: soy idiota, intertextual, creo sentido por acumulación

Viral vs. memético: cerrado y abierto

El meme político, entre el enfado y las risas

Conclusiones: el meme como acumulación de objetos

Bibliografía

SINOPSIS

Se abre el telón y aparece un data center que está en Alcalá de Henares. Entre circuitos de refrigeración, varios servidores almacenan información que se transmite a través de cables de fibra y que luego salta por una densa trama de cables y antenas: aquí nada es muy lineal. La información llega a un router instalado en el pasillo de tu casa y después a tu portátil, que tiene un pegatina para cubrir una molesta manzana. Al abrir un navegador y hacer una petición, una serie de protocolos permiten que frente a ti aparezca un JPG en el que se ve a Julio Iglesias sonriendo entre dos fragmentos de texto. Allí puedes leer: “Este libro te va a gustar. Y lo sabes!” Se cierra el telón. Enhorabuena, acabas de conocer un meme.

Es posible que el lector espere de Memes otro ensayo sofisticado más sobre un asunto aparentemente banal... Y, la verdad, razón no le falta. En este libro, el investigador Jaron Rowan analiza cómo Internet ha desarrollado su propio folclore digital, desmiente las interpretaciones del meme como algo que sólo pueda entenderse bajo las tesis de Richard Dawkins, y explica por qué esa estupidez intrínseca del meme ha servido en tantas ocasiones como un imbatible ejercicio de denuncia social. ¿Pueden entonces los gatitos crear infraestructuras para el activismo político? A juicio de Rowan, es más que evidente. LOL.

Dedicatoria

En todo texto se

concentran muchas voces,

ideas y opiniones.

En este están especialmente

presentes las de Carla y Jara.

De fondo la música

de Nyan Cat.

Introducción

Por tu teléfono ya han pasado varios memes. Tu carpeta de imágenes del Whatsapp puede que aún conserve algunos. Tus redes sociales de preferencia están infestados de ellos. Chavales con la cara azotada de acné los comparten continuamente. Partidos políticos los usan en sus campañas de comunicación. Noticiarios aprovechan huecos de redacción para proyectar algunos de los memes más graciosos. Tu próxima borrachera puede dar pie a un meme. Tal vez seas una estrella memética en algún rincón del mundo y tú aún no lo sabes. Aunque lo cierto es que tampoco cambiaría nada si lo supieras: los memes viven su vida muy a expensas de ti. Muy a expensas de todo el mundo.

Hace años que he enfocado mi trabajo de investigación a entender cómo funciona y acontece la producción cultural contemporánea. También me he pasado mucho tiempo introduciéndome en algunos de los rincones más extraños de internet, dejándome arrastrar por enlaces que con sus proposiciones deshonestas me llevaban a sitios de dudosa reputación. Esta fascinación por las formas en las que se produce, vive, distribuye y participa la cultura me ha hecho basar gran parte de mi empeño en entender la economía política de la cultura, los marcos regulatorios que la modelan o las formas divergentes y autónomas de producción cultural que surgen de forma autoorganizada. Semejante deriva voluntaria me ha acercado a las prácticas culturales más próximas a lo que se denomina cultura libre, es decir, formas de producción que escapan a las nociones tradicionales de autoría y en las que lo colectivo, lo colaborativo y lo interpersonal tienen un papel preponderante.

Precisamente es en esta trayectoria donde me he topado con lo que se denomina «memes de internet», objetos digitales producidos en red y en la red, objetos carismáticos que se mueven siguiendo rutas no lineales, adquiriendo diferentes significados y saltando de una plataforma a otra. Son artefactos de antidiseño que se elaboran de forma colectiva sin respetar autoría ni identidad alguna.

A continuación quiero explorar el origen, el devenir y el comportamiento de estos objetos, pues aunque vivimos rodeados por ellos, poco se sabe de su vida. Cual entomólogo con su cazamariposas, me propongo salir e intentar capturar algunos de ellos, aunque sea de forma temporal, para analizarlos. Me interesa trazar una breve genealogía conceptual y biográfica de estos memes indagando en su política, su ética y estética. Aprovecharé así para hablar de algunos usos sociales de los memes, en concreto cómo son articulados y puestos en circulación por movimientos políticos (tanto formales como informales). También miraré el uso que se hacen de estos objetos en campañas de comunicación y estrategias de marketing. En todo momento intentaré escapar del análisis semiótico del meme, es decir, no me interesa analizarlo cual conjunto de signos dispuestos para trasladar una idea, puesto que argumentaré que lo interesante de los memes no es el mensaje que transportan, sino las atmósferas y ecosistemas que construyen en su transitar de un lado a otro.

Como veremos, los memes son promiscuos y algo impredecibles, cosa que los enfrenta con algunos intentos de su captura con fines comerciales. Para entender mejor este fenómeno distinguiré entre los virales y los memes, es decir entre las campañas dirigidas desde arriba y entre los procesos emergentes que producen formas de innovación colectiva. Intentando escapar del pensamiento neo-darwiniano de autores como Richard Dawkins o el reduccionismo teleológico de Delia Rodriguez, me valdré del pensamiento de autores como Gabriel Tarde, Olga Goriunova o Tony D. Sampson para proponer un marco abierto con el que entender este fenómeno. A continuación voy a analizar las condiciones materiales que constituyen los memes, los espacios que habitan y que producen, los deseos que los generan y los afectos (que no efectos) que producen. Hasta aquí ¿me sigues, o ke ase?

Orígenes del meme: de la biología a la internáutica

Uno de los factores más interesantes de los memes de internet es que funcionan como memes, es decir, han escapado del significado original que les había sido atribuido para adoptar un sentido totalmente diferente. Los memes son elementos recursivos; tienen una vida cuya trayectoria les ha alejado mucho de su origen conceptual. Han pasado de ser una apuesta teórica arriesgada de la biología neo-darwiniana a ser artefactos idiotas que proliferan dentro y fuera de las redes digitales.

Fue en 1976 cuando Richard Dawkins aplicaba las tesis de Darwin para justificar el egoísmo individualista en su libro El gen egoísta —un texto que, por cierto, se convertiría en el libro de cabecera del thatcherismo—. En esta obra, Dawkins presentaba los genes como elementos replicantes que buscaban perpetuarse y competir de forma egoísta para sobrevivir en un proceso de selección natural. Junto a los genes, elementos claramente biológicos, Dawkins proponía otro tipo de elementos replicantes que estaban igualmente «sometidos a procesos de variación, competición, selección y retención», en palabras de la especialista en memes Limor Shifman. Estos elementos eran replicantes de carácter cultural, es decir, ideas que contribuían a preservar la vida de los humanos y que también funcionaban siguiendo lógicas de selección natural, pues las ideas más aptas son las que sobreviven. Estas ideas que se replican y reproducen fueron denominadas memes (de «mimesis») y la teoría apunta a que son, junto a los genes, las responsables de la supervivencia de los humanos más aptos.

Esta tesis, que tuvo numerosas críticas y levantó innumerables controversias, generó una escuela de pensamiento denominada memética, encabezada por el propio Dawkins o pensadores como Susan Blackmore, entre otros. Una de las críticas más habituales a esta noción es que los humanos pierden toda capacidad de agencia y se vuelven simples transmisores de estos memes. Como aclara Tony D. Sampson en su libro Virality, con esta idea de meme «se deriva una noción de la mente como un vehículo bobo o como un reproductor de casetes». La memética replica un modelo de comunicación estándar en donde el mensaje permanece invariable con independencia del medio por el que pase, sin tener en cuenta posibles modificaciones, agenciamientos, traducciones o contaminaciones. Más adelante volveremos a esta crítica.

De igual manera se denunció que limitar los usos y actos culturales a una metáfora biológica era no entender la riqueza y la complejidad de la cultura. Desde aquí también quiero argumentar en contra de la idea de que hay un creador o una creadora original de una idea que luego es simplemente copiada y adaptada por otros seres humanos, limitando los posibles artefactos, tecnologías, situaciones y actuaciones colectivas con las que se crean las ideas. A lo largo de este trabajo me valdré de los memes de internet con el fin de demostrar mi hipótesis (siempre y cuando ellos se dejen, claro).