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En este breve texto, Aleister Crowley, la autoproclamada Gran Bestia, vuelve a sorprendernos por su lucidez y concisión a la hora de sintetizar conceptos espirituales de una enorme complejidad. Se trata de una serie de conferencias pronunciadas ante un público inteligente pero lego en la materia, en las que el autor aquilata la esencia del yoga con una sabia dosis de humor y un afán claramente desmitificador. Es ésta una obra que invita a recorrer la senda del autocontrol sin ningún ánimo embaucador, tan característico de los charlatanes que frecuentan la literatura ocultista. De nuevo, Crowley se presenta como una mente abrumadora, capaz de traducir a nuestra época los arcanos de una sabiduría milenaria. Melusina ya publicó en 2008 la biografía definitiva de este fascinante personaje: Su satánica majestad, Aleister Crowley.
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Seitenzahl: 177
Veröffentlichungsjahr: 2020
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Título original: Eight Lectures on Yoga
© De la traducción del inglés y de la introducción: Albert Fuentes
© Editorial Melusina, s.l., 2008
www.melusina.com.
Primera edición digital, 2020
Diseño de cubierta: David Garriga
Reservados todos los derechos de esta edición.
eisbn: 978-84-18403-11-8
Contenido
Nota del traductor
Yoga para catetos
Primera conferencia
Segunda conferencia
Tercera conferencia
Cuarta conferencia
Yoga para gallinas
Primera conferencia
Segunda conferencia
Tercera conferencia
Cuarta conferencia
Nota del traductor
«por una inversión de valores muy difundida», advierte Italo Calvino en Por qué leer a los clásicos, «la introducción, el aparato crítico, la bibliografía hacen las veces de una cortina de humo para esconder lo que el texto tiene que decir y que sólo puede decir si se lo deja hablar sin intermediarios que pretendan saber más que él». Al parecer, no es ésta la suerte que ha corrido la obra de Crowley hasta la fecha, aunque no le faltan méritos para convertirse en un clásico. Pululan por internet las obras del mago, se reproducen hasta la extremaunción y el vértigo, y no existe todavía una edición crítica, aparatosa y momificada de sus textos que pueda servir de tabla de salvación al traductor que, a instancias de un editor de inescrutables y certeros designios, se ve sumido en la gozosa tarea de verterlos al castellano. En inglés, hablan las obras de Crowley aún en tiempo presente, que es tiempo sin aparato crítico ni historia ni antología, y así estuve tentado de llevar estas conferencias al castellano, libres de notas y de fárrago. No pudo ser. El lector comprobará que aquí también escuchan los muertos y que el público destinatario de estas charlas extraordinarias desapareció hace tiempo, llevándose con él el oráculo de sus años.
Encontrará el lector unas pocas notas, en ocasiones donde el traductor no alcanza, en otras donde parecía obligado esbozar el mundo perdido al que alude Crowley, tarea para la que me ha resultado de suma utilidad la biografía Su satánica majestad, Aleister Crowley, publicada en esta misma editorial. También encontrará una breve y miscelánea serie de notas que proceden del texto inglés, debidamente indicadas, en las que se apuntan las reacciones del público de las conferencias y algunos de los malvados dobles sentidos tan propios de Crowley. Espero en cualquier caso no haber traicionado un texto que a veces se quiere opaco para confundir a quien a finales de los años treinta del siglo pasado era alumno y hoy es lector. De lo contrario, ¡que caiga la desgracia del aborto sietemesino sobre mí!
Asimismo, quisiera expresar mi agradecimiento a Maia F. Rius por la inestimable ayuda prestada con las fuentes bíblicas, que Crowley maneja con deliciosa soltura.
Yoga para catetos
Segunda conferencia
Yama
Haz lo que quieras será la totalidad de la Ley.
¡Oh, estrellas y amniotas placentales! ¡Oh, vosotros, habitantes todos de los diez mil mundos!
la conclusión de nuestras pesquisas de la semana pasada fue que el yoga definitivo, el que permite la emancipación que aplaca la sensación de separación, que es donde reside el deseo, debe y puede alcanzarse por medio de la concentración de todos y cada uno de los elementos del nuestro propio ser, para luego aniquilarlo mediante su íntima combustión con el Universo.
Debo señalar aquí, y entre paréntesis, que una de las dificultades que encontraremos consiste en que todos los elementos del yogui aumentan exactamente en la misma medida en que éste progresa, como consecuencia, precisamente, de su progreso. Sin embargo, no vendamos la piel del oso antes de cazarlo. Ahora debemos concentrarnos en sentar unos principios científicos serios, basados en la experiencia universal, que nos servirán fielmente en cada etapa del viaje que acabamos de empezar.
