Creció en un núcleo familiar típico de los años setenta en Argentina. Mamá, papá y un hermano. Era la rara de la familia, la más susceptible, la más cuidada, la preferida de los abuelos paternos. En la escuela primaria y secundaria se destacó. Fue abanderada. Mejor promedio. También la más odiada. Sufrió bullying. Terminó el colegio y entró a la universidad para estudiar Psicología. No se recibió. Se dedicó a hacer todo lo que le habían dicho de pequeña que estaba mal. Luego de esa época de descontrol vino el casamiento con un desconocido (a los seis meses de novios ella quedó embarazada). Tenía 23 años cuando nació su hija. Dejó todo por ella. Su carrera, sus estados de desenfreno… Casi que también dejó su vida. Crecieron casi juntas. Y aprendieron las reglas de este juego, el cual están jugando con todas sus fuerzas. Hubo momentos oscuros. Un cáncer. Una trombosis. Casi una muerte a mano de un ladrón. Si pudiera definir a esta mujer, diría que es una guerrera con todas las letras.