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Publicada en 1921, esta obra de Annie Besant, aborda la idea del 'Dharma', un término sánscrito que se refiere al deber, la ley y la moralidad que guían la vida de los individuos y las sociedades. Explica el concepto de Dharma como un principio que varía según la época, el contexto social y las capacidades individuales. Resalta su importancia como guía para una vida recta y justa. Establece una relación entre Dharma y Karma, indicando que el cumplimiento del Dharma lleva a la acumulación de buen Karma, lo cual influye en el ciclo de reencarnación. Analiza cómo el Dharma se manifiesta en diferentes roles y etapas de la vida, como el Dharma del estudiante, del ama de casa, del ermitaño y del asceta, cada uno con deberes y responsabilidades específicos. La obra está profundamente influenciada por la teosofía, integrando ideas sobre la evolución espiritual y el desarrollo del alma a través del cumplimiento del Dharma. Aunque se basa en conceptos hindúes, presenta el Dharma como un principio universal aplicable a todas las culturas y religiones, promoviendo la idea de una moralidad y ética global. A través de esta obra, Annie Besant no solo difunde las enseñanzas del hinduismo, sino que también aporta una visión integradora que busca unir diferentes tradiciones espirituales bajo principios comunes de moralidad y ética. Su enfoque didáctico y su capacidad para explicar conceptos complejos de manera accesible han contribuido a su duradera influencia en el pensamiento espiritual y filosófico.
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Seitenzahl: 98
Veröffentlichungsjahr: 2025
ANNIE BESANT
EL DHARMA
Título: El Dharma
Autor: Annie Besant
Título Original: Dharma
Editorial: AMA Audiolibros
© De esta edición: 2024 AMA Audiolibros en colaboración con la Editorial Teosófica.
AMA Audiolibros forma parte de TAM-TAM Media, S.L.U.
c/ Miquel Tort, 18
08750 Molins de Rei
Barcelona
Edición Original
© Editorial Teosófica SCooC. Ltda.
Avda. Vall d’Or, 87
08197 Valldoreix
Barcelona
Datos de la versión impresa
ISBN: 978-84-86709-48-8
Depósito Legal: B-32538-2007
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Todos los derechos reservados, prohibida la reproducción total o parcial de la obra, salvo excepción prevista por la ley.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
CAPITULO 1: LASDIFERENCIAS
CAPITULO 2: LA EVOLUCIÓN
CAPITULO 3: EL BIEN Y EL MAL
FIN
Annie Besant (1 de octubre de 1847 - 20 de septiembre de 1933) fue una destacada figura británica, reconocida por su papel en diversas esferas como el activismo social, la teosofía y la política.
En 1867, se casó con el clérigo Frank Besant, pero el matrimonio fue problemático debido a sus diferencias intelectuales y espirituales. Se separaron legalmente en 1873. Después de la separación, se dedicó a una vida de activismo y búsqueda intelectual. Se involucró profundamente en diversas causas sociales, incluyendo el control de la natalidad, los derechos de las mujeres y la secularización de la educación. Se unió a la Sociedad Secular Nacional y trabajó estrechamente con Charles Bradlaugh. En 1877, ambos fueron procesados por la publicación de un panfleto sobre anticoncepción, lo que aumentó su notoriedad pública.
En la década de 1890, se unió a la Sociedad Teosófica, atraída por sus enseñanzas espirituales y esotéricas. Fue discípula de Helena Blavatsky y asumió un papel de liderazgo dentro de la organización. Su trabajo en la Sociedad Teosófica la llevó a viajar extensamente por el mundo, difundiendo sus ideas sobre la espiritualidad, la reencarnación y el Karma.
Se trasladó a India en 1893 y se convirtió en una figura clave en el Movimiento por la Independencia. Fue presidenta del Congreso Nacional Indio en 1917 y trabajó incansablemente por la reforma social y política en el país.
Fue una pionera en la lucha por los derechos de las mujeres, una defensora de la educación secular y una ferviente promotora de la espiritualidad teosófica. Su vida estuvo marcada por una búsqueda constante de la verdad y la justicia, influenciando a generaciones de pensadores y activistas.
"El Dharma" es una de sus numerosas obras, escrita a partir de tres conferencias dadas en la VIII Reunión de la sección de la India celebradas en Benarés en octubre de 1898 donde explora conceptos fundamentales de la filosofía hindú y la teosofía.
Publicada en 1921, la obra, aborda la idea del 'Dharma', un término sánscrito que se refiere al deber, la ley y la moralidad que guían la vida de los individuos y las sociedades.
Explica el concepto de Dharma como un principio que varía según la época, el contexto social y las capacidades individuales. Resalta su importancia como guía para una vida recta y justa. Establece una relación entre Dharma y Karma, indicando que el cumplimiento del Dharma lleva a la acumulación de buen Karma, lo cual influye en el ciclo de reencarnación. Analiza cómo el Dharma se manifiesta en diferentes roles y etapas de la vida, como el Dharma del estudiante, del ama de casa, del ermitaño y del asceta, cada uno con deberes y responsabilidades específicos.
La obra está profundamente influenciada por la teosofía, integrando ideas sobre la evolución espiritual y el desarrollo del alma a través del cumplimiento del Dharma. Aunque se basa en conceptos hindúes, presenta el Dharma como un principio universal aplicable a todas las culturas y religiones, promoviendo la idea de una moralidad y ética global.
A través de esta obra, Annie Besant no solo difunde las enseñanzas del hinduismo, sino que también aporta una visión integradora que busca unir diferentes tradiciones espirituales bajo principios comunes de moralidad y ética. Su enfoque didáctico y su capacidad para explicar conceptos complejos de manera accesible han contribuido a su duradera influencia en el pensamiento espiritual y filosófico.
Al hacer nacer, sucesivamente, las naciones sobre la tierra, Dios da a cada una -una palabra especial — la palabra que debe decir al mundo, la palabra particular que viene de lo Eterno y que cada una debe pronunciar. Echando una ojeada a la historia de las naciones, podemos sentir resonar esta palabra, saliendo de la boca colectiva del pueblo, pronunciada en sus actos, contribución de este pueblo a la humanidad ideal y perfecta. Para el antiguo Egipto,la palabra fue Religión; para la Persia, la palabra fue Pureza; para la Caldea, la palabra fue Ciencia; para la Grecia, fue Belleza; para Roma, Ley; para la India, en fin, la mayor de todas, el Eterno da una palabra que resume todas las demás — la palabra DHARMA —. Heaquí lo que la India debe decir al mundo.
Pero no podemos pronunciar esta palabra tan significativa, tan grandepor la potencia que encierra, sin inclinarnos alos pies de aquelque es la más alta personificación del Dharma que el mundo haya visto jamás; sin inclinarnos ante Bhishma, el hijo de Ganga, la más valiente encarnación del Deber. Retroceded conmigo por un momento cinco mil años atrás y ved a este héroe, acostado en su lecho de flechas sobre el campo de batalla de Kurukshetra. Allí él tiene a la Muerte en jaque hasta el momento en que suene la hora favorable. Allí encontramos montones de guerreros degollados, montañas de elefantes y caballos muertos. En nuestro camino tropezamos con piras funerarias y gran cantidad de armas y carros destrozados. Llegamos hasta el héroe extendido en su lecho de flechas, traspasado por centenares de ellas y reposando su cabeza sobreuna almohada de flechas, porqueél ha rehusado los cojines de suave plumón para no aceptar más que la almohada de flechas preparada por Arjuna. Bhishma, cumplidor del Dharma, siendo muy joven todavía, por el amor a su padre, por amor al deber filial, había hecho un gran voto: el de renunciar a la vida de familia y a la corona por cumplir la voluntaddesupadreysatisfacerelCorazónpaternalyShantanu,consubendición,lehabía otorgado un favor maravilloso: que la muerte no podría venir a él más que a su llamamientoy alahoraen queélconsintiereenmorir. CuandoBhishmacayó,elsolestabaen su declinación austral y la estación no era propicia para la muerte de un hombre que no debía volver. Usó, por tanto, el poder que le había dado su padre y rechazó la muerte hasta que el sol viniese a abrirle el camino de la paz eterna y de la liberación. Extendido ahí durante muchos y largos días, martirizado por sus heridas, torturado por las angustias delinútil cuerpo que le servía de vestidura, vio venir hacia él con numerosos Rishis, a los últimos reyes arios. Shri Krishna vino también para ver al fiel guerrero. Allí vinieron los cinco príncipes, hijos de Pandu, los vencedores de la gran guerra. Bañados todos en lágrimas rodearon a Bhishma y le adoraron, llenos del deseo de recibir sus enseñanzas. A estehéroesumidoentancruelesangustiasvinoahablarAquelcuyoslabioseranlosde Dios. Él lo libró de la fiebre, le concedió el reposo del cuerpo, la lucidez del espíritu y la calma interior y después le ordenó enseñar al mundo la significación del Dharma, a él que, durante su vida, lo había enseñado siempre, que nunca se había separado del camino del justo, que, como hijo, príncipe u hombre de Estado, había seguido siempre el sendero estrecho. Los que le rodeaban solicitaron sus lecciones y Vasudeva le pidió que les hablara del Dharma, puesto que Bhishma era digno de enseñarlo (Mahabharata, Shanti Parva, 54).
Entonces se aproximaron a él los hijos de Pandu, teniendo a su cabeza a su hermano mayor Yudhisthira, jefe de los guerreros que habían herido a Bhishma a golpes mortales. Yudhisthira temía acercarse y hacer preguntas, pensando que siendo en realidad suyas las flechas disparadaspor tal causa él era responsable de la sangre de su primogénito y que no era convenientesolicitarsusenseñanzas.Viéndolevacilar,Bhishma,que,conespírituequilibrado, había seguido siempre el sendero difícil del deber sin separarse a derecha ni izquierda, pronuncióestasmemorablespalabras:
"Si el deber de los Brahmanes es practicar la caridad, el estudio y la penitencia, el deber de los Kshatriyas es sacrificar su cuerpo en los combates. Un Kshatriya debe inmolar a sus padres, abuelos, hermanos, preceptores, parientes y aliados que vinieron a presentarle batalla por una causa injusta. Tal es el deber marcado, oh Keshava. Un Kshatriya que sepa su deber, inmole en el combate hasta a sus mismos preceptores si estos apareciesen llenos de pecado y concupiscencia y olvidados de sus juramentos. Interrógame, hijo, sin ningún temor".
Entonces, lo mismo que Vasudeva, hablando a Bhishma, le había reconocido el derecho de hablar como maestro, éste, dirigiéndose a su vez a los príncipes, expuso las cualidades necesarias a los que quieren pedir aclaraciones sobre el problema del Dharma.
"Que el hijo de Pandu, dotado de inteligencia, dueño de sí mismo, pronto a perdonar, justo de espíritu, vigoroso y enérgico, me haga preguntas. Que el hijo de Pandu, que siempre, por sus buenos oficios, honra las personas de su familia, sus huéspedes, sus servidores y los que dependen de él, me haga preguntas. Que el hijo de Pandu en quien están la verdad, la caridad, las penitencias, la dulzura, la destreza y la intrepidez, me haga preguntas" (Mahabharata, Shanti Parva, 55.)
Estos son algunos de los trazos que caracterizan al hombre que quisiera comprender los misterios del Dharma. Estas son las cualidades que vosotros y yo debemos tratar de desenvolver en nosotros para poder comprender las enseñanzas, para ser dignos de solicitarlas.
Entonces comenzó aquel discurso maravilloso, sin igual entre los discursos de la tierra. Expuso los deberes de los reyes y de los vasallos, los de cada categoría de hombres, deberes distintos y correspondientes a cada período de la evolución. Todos vosotros deberíais conocer este grandioso discurso y estudiarlo no por su belleza literaria, sino por su sublimidad moral. Si solamente pudiéramos seguir el camino que Bhishma nos ha trazado ¡cuánto se aceleraría nuestra evolución! ¡Como vería la India aproximarse la aurora de su redención!
La moralidad —asunto relacionado estrechamente con el Dharma y que no se puede comprender sin saber lo que significa el Dharma— es, para algunos, una cosa muy simple. Esto es cierto visto a grandes rasgos. El bien y el mal, en las acciones ordinarias de la vida, están delineados de una manera clara, simple y recta. Para el hombre poco desenvuelto, para el de inteligencia estrecha, para el poco instruido, la moralidad parece bastante fácil de definir. Pero para aquellos de profundo saber y de elevada inteligencia, para los que evolucionan hacia los niveles superiores de la raza humana, para los que deseen comprender los misterios, la moralidad es cosa muy difícil.
"La moralidad es muy sutil" decía el príncipe Yudhisthira, llamado a resolver el problema del matrimonio de Krishna con los cinco hijos de Pandu. Una autoridad más alta que el príncipe había hablado de esta dificultad. Shri Krishna,elAvatar,ensudiscursopronunciadosobreelcampodebatalladeKurukshetra, había hablado precisamente de la dificultad que tenía para saber actuar. He aquí sus palabras:
"¿Qué es la acción? ¿Qué es la inacción? Sobre este punto los mismos sabios están perplejos. Es preciso distinguir la acción -distinguir la acción ilícita- distinguir la inacción. Misterioso es el sendero de la acción" (Bhagavad Gita, IV, 16-17.)