Aprende como un Pro - Barbara Oakley - E-Book

Aprende como un Pro E-Book

Barbara Oakley

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Beschreibung

¿Dedicas mucho tiempo a intentar aprender sin los resultados esperados? ¿Tienes dificultades para recordar lo que lees? ¿Pospones el estudio y te distraes fácilmente? Este libro es para ti. La doctora Barbara Oakley y Olav Schewe han reunido en este libro técnicas infalibles para un aprendizaje eficaz. Basado en los últimos descubrimientos de la neurociencia sobre el aprendizaje, los consejos y métodos ofrecidos te permitirán:   - Leer de manera efectiva. - Desarrollar tu memoria. - Mejorar tus apuntes.   - Recuperar tu motivación.   - Conquistar la procrastinación.  ¡Todo lo que necesitas para tener éxito en tus estudios!

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Seitenzahl: 201

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Título original inglés: Learn Like a Pro.

© del texto: Barbara Oakley y Olav Schewe, 2020.

Edición original publicada por Universitetsforlaget, 2020.

Edición inglesa publicada por St. Martin’s press, 2021.

La edición española se ha publicado gracias a un acuerdo con Stilton Literary Agency Norges AS y Casanovas & Lynch Literary Agency.

© de la traducción: Víctor Manuel García de Isusi, 2024.

© de esta edición: RBA Libros y Publicaciones, S. L. U., 2024.

Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona.

rbalibros.com

Primera edición: octubre de 2024.

ref: obdo389

isbn: 978-84-1132-851-7

aura digit • composición digital

Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47). Todos los derechos reservados.

CONTENIDO

A nuestros lectores

1. Cómo concentrarse activamente y derrotar la procrastinación

2. Cómo superar el sentirse atascado

3. Cómo aprender cualquier materia en profundidad

4. Cómo mejorar la memoria funcional (y tomar mejores apuntes)

5. Cómo memorizar

6. Cómo ser más intuitivo y pensar más rápido

7. Cómo ser disciplinado aunque carezcas de disciplina

8. Cómo motivarte

9. Cómo leer eficazmente

10. Cómo sobresalir en los exámenes

11. Cómo ser un estudiante profesional

Lista de comprobación. cómo aprender eficazmente

Agradecimientos

Notas

Bibliografía

Navegación estructural

Cubierta

Portada

Créditos

Índice

Comenzar a leer

Agradecimientos

Notas

Bibliografía

Notas al pie

A nuestros lectores

¿Pasas demasiado tiempo estudiando y los resultados son decepcionantes? ¿Te cuesta recordar lo que has leído? ¿Dejas de lado el estudio porque te aburre o porque te distraes con facilidad?

¡Pues este libro es para ti!

Somos Olav Schewe y Barb Oakley y, en el pasado, ambos hemos tenido nuestras dificultades para aprender y estudiar. Sin embargo, hemos encontrado técnicas con las que aprender, literalmente, lo que sea. Basándonos en los descubrimientos de la neurociencia y de la psicología cognitiva, te daremos un curso acelerado para que mejores tu capacidad de aprender, ya estés estudiando mates, lengua, programación, karate, cocina o cualquier otra cosa. Verás por qué estas estrategias funcionan porque sentirás lo que sucede en tu cerebro cuando las pones en práctica. Ahora bien, este no es un libro de milagros —aunque pronto comprobarás que reducir la frustración y obtener éxito en el estudio, a veces, puede parecer un milagro.

En el caso de Olav, siempre quiso obtener buenas notas, pero no lo lograba por mucho que estudiara. De hecho, a punto estuvo de renunciar a sus sueños porque pensaba que no era lo bastante listo. Sin embargo, fue entonces cuando descubrió que la clave para sacar mejores notas no eran sus habilidades innatas o el número de horas que invirtiera, sino cómo estudiara. Después de dar un paso atrás en su juventud y hacer unos cuantos ajustes en sus técnicas de estudio, empezó a sobresalir.

Al final, Olav, el antiguo estudiante «lento» con notas regulares, se convirtió en un estudiante modelo en el instituto. Más tarde, obtuvo un máster con honores en Administración de Empresas por la Universidad de Oxford y su libro sobre cómo estudiar efectivamente, Super Student, se convirtió en un superventas internacional, traducido a más de una decena de idiomas.

En cuanto a Barb, suspendía mates y ciencias en el instituto. De hecho, estaba convencida de que carecía del «gen de las matemáticas». No obstante, con veintimuchos decidió empezar de nuevo con ellas, empezando por el álgebra de instituto más sencillo. Poco a poco fue mejorando tanto en mates como en ciencias. Lo logró aplicando potentes métodos de estudio que había aprendido mientras estudiaba idiomas en el Defense Language Institute de los Estados Unidos. Hoy en día es profesora de Ingeniería y enseña a millones de estudiantes de todo el mundo con cursos en línea como «Aprende como un pro» y «Aprende a aprender» —que es uno de los cursos en línea abiertos con más alumnos del mundo—. Esto demuestra que, incluso cuando crees que eres genéticamente incapaz de obtener el éxito en alguna materia, no tiene por qué ser cierto.

Puede que pienses. «Se me dan fatal los números» o «Soy incapaz de aprender idiomas» o «Me supera tener que hablar en público», cuando, en realidad, lo que pasa es que no has aprendido cómo hacerlo —aún—. Ahora bien, si cambias de enfoque y decides aprender técnicas y métodos de estudio, enseguida descubrirás que este librito está poniendo en tus manos conocimientos maravillosos. En él vas a encontrar nuevas soluciones, a menudos basadas en recientes descubrimientos neurocientíficos, que te permitirán mover montañas mentales y hacer aquello de lo que no te creías capaz.

A lo largo de las décadas que llevan escribiendo, enseñando e investigando cómo aprender, Olav y Barb han desarrollado profundas conexiones con expertos de un sinfín de disciplinas. Lo que vas a encontrar en este librito son las herramientas de aprendizaje más prácticas y conocimientos sintetizados de investigaciones en neurociencia, psicología cognitiva, educación y muchos otros campos; y todo ello afinado con los comentarios de cientos de magníficos estudiantes, muchos de los cuales han tenido que pasar un tiempo en las trincheras, aprendiendo conceptos o habilidades muy complicadas. Este tipo de estudiantes van añadiendo herramientas y técnicas a su caja de herramientas mental y aprenden a ser más críticos con su forma de aprender, lo que les permite sacarle el mayor partido a su cerebro —por mucho que «por naturaleza» parezcan más o menos adecuados para el estudio.

Este libro va a ayudarte a entrar en club de los mejores estudiantes. ¡Bienvenido a bordo!

1Cómo concentrarse activamente y derrotar la procrastinación

Estás leyendo este libro porque, independientemente de lo que estés intentando aprender, quieres asegurarte de que cada minuto de estudio cuenta, así que vamos a empezar por darte una de las herramientas mentales más sencillas y poderosas del mundo de los estudiantes: la técnica Pomodoro.a Este método inteligente te ayudará a mejorar muchísimo tu concentración —las investigaciones lo demuestran—. Aunque conozcas la Pomodoro, te vamos a enseñar giros modernos que harán que esta técnica sea aún más poderosa. ¡Además, en los próximos capítulos hay muchas novedades!

La técnica Pomodoro

Utilízala para estructurar tus sesiones de estudio:

Siéntate donde vayas a estudiar o trabajar y deshazte de todo lo que pueda distraerte.

Esto significa que no debe haber ventanitas innecesarias abiertas en tu ordenador y que has de silenciar el móvil y apartar todo lo que pueda distraerte.

Dispón un temporizador de veinticinco minutos.

Puedes utilizar un temporizador digital, uno mecánico o el que quieras. También puedes utilizar el temporizador del móvil o una aplicación. Si utilizas el móvil, déjalo donde ni lo veas ni lo alcances para que no te distraiga mientras te concentras.

Apps pomodoro más populares

focus booster (PC)PomoDoneForestToggl

fig. 1.1. La técnica Pomodoro en cuatro sencillos pasos.

Estudia o trabaja tan concentrado como puedas

durante esos veinticinco minutos. Si tu mente divaga (es inevitable que lo haga), vuelve a centrar la atención en la tarea con la que estás. La mayoría de las cosas pueden esperar o se pueden posponer durante veinticinco minutos. Si te asaltan pensamientos a los que te da la sensación de que deberías prestar atención, escríbelos en una lista para dedicarte a ellos cuando la sesión Pomodoro haya terminado.

Recompénsate

durante unos cinco minutos al final de la sesión Pomodoro. Escucha tu canción preferida, cierra los ojos y relájate, ve a dar una vuelta, prepárate un té, acurrúcate con tu perro o con tu gato; lo que sea que le permita a tu cerebro volar libre. Es conveniente evitar ponerse con el móvil o con el correo electrónico en estos descansos; ya te explicaremos por qué.

Repite

tantas veces como sea necesario. Si quieres estudiar dos horas, puedes hacer cuatro Pomodoros, junto con los descansos de cinco minutos. Si notas que tienes dificultades para volver al trabajo después del descanso, dispón un temporizador también para el descanso.

Parece sencillo, ¿verdad? ¡Es que lo es! A veces, tu cerebro se enfrentará al Pomodoro, pero la verdad es que casi todo el mundo es capaz de concentrarse veinticinco minutos.

¿Por qué funciona la técnica Pomodoro?

Puede que te preguntes cómo es que algo tan sencillo es tan potente. La razón es que la técnica Pomodoro capta aspectos importantes de cómo aprende el cerebro.

Las explosiones de atención durante cada Pomodoro proporcionan a tu cerebro la capacidad de practicar cómo concentrarse sin interrupciones, algo muy necesario en este mundo lleno de las distracciones de los móviles.

1

Los breves periodos mentales en los que dejas de lado la concentración —los descansos— son ideales para que lo que has aprendido se transfiera a la memoria a largo plazo y limpies el cerebro para un nuevo aprendizaje.

2

Dado que no se nota cómo tiene lugar este proceso, pueden darte ganas de saltártelo. ¡No lo hagas!

La expectativa de una recompensa te mantiene motivado durante la sesión Pomodoro.

Es mucho más sencillo comprometerse una y otra vez con sesiones cortas de estudio concentrado que con jornadas que parecen interminables.

Tus estudios empiezan con un patrón que se concentra en el

proceso

—un tiempo de dedicación— en vez de en el

objetivo

o en el

resultado

. A la larga, disponer de un buen proceso es mucho más importante que cualquier sesión individual u objetivo.

Solo pensar en algo que no te gusta o que no quieres hacer activa la corteza insular, lo que le provoca un «dolor al cerebro». Este dolor disminuye unos veinte minutos después de que te hayas concentrado en la actividad.

3

Así, veinticinco minutos es un periodo ideal para que te pongas en modo estudiar.

La técnica Pomodoro es muy adaptable. Si te sientes cómodo y quieres seguir más allá de los veinticinco minutos, perfecto. La duración del periodo de recompensa también es flexible y puede ser mayor de cinco minutos si tu Pomodoro ha sido superior a los veinticinco minutos habituales. Ahora bien, no olvides que ese descanso mental es importante. El análisis de los datos de una aplicación que mide el tiempo determinó que los trabajadores más productivos trabajan una media de cincuenta y dos minutos con un descanso de diecisiete.4 La clave estaba en que, cuando estos trabajadores estrella se concentraban, se concentraban, y, cuando hacían el descanso, lo hacían de verdad.

Si no tienes nada que hacer una vez has terminado tu Pomodoro, no pasa nada. En cambio, si te queda más trabajo, haz un descanso de cinco minutos (dispón un temporizador para el descanso si lo necesitas) y, luego, empieza otro Pomodoro. Si piensas realizar varios Pomodoros, haz un descanso más largo, de diez o quince minutos, después del tercer o cuarto Pomodoro.

Si usas el método Pomodoro para estudiar algo nuevo, es inteligente invertir unos minutos del Pomodoro apartando la vista de lo que estés estudiando e intentando recuperar (recordar) lo que acabas de aprender. Como verás en el capítulo 3, recuperar (también denominado «práctica de recuperación») es una de las maneras más útiles, tanto de memorizar como de entender nueva información.

Evita el móvil durante las sesiones de descanso

Un estudio de los profesores Sanghoon Kang y Terri Kurtzberg, de la Escuela de Negocios Rutgers, ha dejado al descubierto que usar el móvil para descansar no permite que tu cerebro se recargue tan efectivamente como con otro tipo de descansos.5 Destacan: «A medida que las personas se vuelven más adictas a su teléfono, es importante conocer el coste involuntario asociado que tiene utilizar este aparato cada vez que se tiene un rato libre. Aunque la gente puede dar por hecho que no es diferente de cualquier otra interacción o descanso, el estudio demuestra que el móvil podría tener un coste cognitivo más elevado de lo que se pensaba».

Los móviles también son especialmente distractores cuando estás en entrenamientos o clases presenciales. Un estudio descubrió que «los estudiantes que no usan el móvil escriben un sesenta y dos por ciento de información más en sus apuntes, son capaces de recordar más detalles de la información dada en clase y obtienen notas mucho mejores en los exámenes que aquellos que usan el móvil».6 Solo el hecho de tener el móvil cerca mientras estudias puede resultar una distracción, porque el cerebro lo busca si sabe que está cerca.7

Aunque te ponga nervioso estar sin el móvil, los investigadores han descubierto que estás mejor sin tenerlo cerca.8 Deja el móvil en la mochila, en el maletín o en el bolso; incluso en el coche. Te sorprenderá hasta qué punto aumenta tu concentración.

Cuidado con la multitarea cuando estudias

Cada vez que te concentras en una nueva tarea, activas información almacenada en tu cerebro relacionada con esa nueva tarea.9 Así, luego, cuando cambias a otra tarea diferente, por ejemplo, cuando compruebas tu correo electrónico o los mensajes del móvil, activas una serie de informaciones completamente diferentes. Esto deja lo que se conoce como «residuo de atención» —un resto de atención de tu tarea anterior, lo que significa que tu atención no está concentrada por completo en la nueva tarea—. El cambio frecuente de tarea incrementa la posibilidad de distraerse, provoca más errores, ralentiza el trabajo, empeora tu capacidad de escritura, disminuye la capacidad de aprendizaje y provoca olvidos. En resumen: ¡no es bueno! Un estudio de investigadores de la Universidad de Michigan descubrió que la función cognitiva caía entre un treinta y un cuarenta por ciento cuando los participantes cambiaban de tarea en vez de completar una antes de pasar a la siguiente.b10 Esta es parte de la magia de la técnica Pomodoro: hace que te concentres en una tarea sin las interrupciones que te podrían llevar a la multitarea.

No obstante, aunque los investigadores se han centrado en el lado oscuro de la multitarea, también hay un lado luminoso —la creatividad—. Cuando estás concentrado en una tarea, es fácil que te centres cognitivamente en ella, lo que reduce tu capacidad para dar un paso atrás y adoptar otra aproximación o tener otra perspectiva. Al parecer, ir cambiando de tarea reduce la fijación cognitiva.11 La cuestión es: ¿cada cuánto deberíamos cambiar de tarea? No hay una respuesta sencilla, porque depende mucho de la tarea en sí y de cuán a menudo te «atasques», cognitivamente hablando.

Si algún día notas que te desvías de tu tarea tan a menudo que tu trabajo está sufriendo, te recomendamos que utilices la técnica Pomodoro. Esto te ayudará a mantenerte concentrado. Ahora bien, si estás haciendo buenos progresos en tu sesión de estudio a pesar de algún que otro desvío ocasional, o de que te sientas un poco atascado a la hora de escribir o de resolver problemas, tranquilo: lo más probable es que lo estés haciendo bien.

Las orejeras pueden ser una de las mejores herramientas para ayudarte a mantener la concentración.

Te recomendamos las 31 dB de 3M Peltor (que, aunque son muy grandes, también son, como quien dice, a prueba de los lloros de bebé) frente a otras más atractivas de esas con cancelación de ruido.

Dispón de un entorno libre de distracciones

Sufrir distracciones ocasionales es una cosa, pero, para evitar las pérdidas de concentración frecuentes, necesitas un lugar en el que estudiar que elimine las distracciones o las reduzca. Los especialistas en aprendizaje recomiendan evitar estudiar en estancias en las que tus amigos o colegas socializan; por ejemplo, el dormitorio de un colegio mayor o una cafetería de estudiantes. En sitios así puede haber demasiadas interrupciones. Una silenciosa biblioteca o algún lugar aislado son ideales. Si tienes que trabajar en entornos ruidosos, los tapones para los oídos, las orejeras, o los auriculares con cancelación de ruido pueden ser de valor incalculable. Lo bueno de las orejeras es que envían un mensaje a los demás: «No me molestes».

Algunas de las peores distracciones son las notificaciones de tu ordenador y de tu móvil, en especial, porque pueden provocar en ti la necesidad de comprobarlas. Pueden desconcentrarte aunque no estés padeciendo un atasco cognitivo. Un estudio ha demostrado que, de media, la gente comprueba sus mensajes cada treinta y cinco segundos cuando tienen abiertos programas de mensajería.12 Así, los trabajadores a los que se les bloqueó el acceso a páginas electrónicas no esenciales durante una semana aseguraron que se habían concentrado más y resultaron más productivos.13

Ve a los ajustes de las notificaciones de tus aparatos y deshabilita las alertas audibles, visibles y vibratorias. El modo «No molestar» puede resultar de gran ayuda. Usa la técnica Pomodoro para mantenerte alejado de Internet o de otras distracciones, o instala un bloqueador de páginas. No te compadezcas de ti mismo por vivir en una era en la que las redes sociales hacen más difícil apartarse de la distracción; según se cuenta, a mediados del siglo xix, el novelista Victor Hugo, autor de Los Miserables o de El jorobado de Notre Dame, pedía a su sirviente que lo encerrara desnudo en su estudio con una pluma y papel para evitarle toda distracción —cabría pensar que sus libros podrían haber sido más cortos—. Las distracciones siempre van a estar ahí, y de nosotros depende dar con la mejor manera de combatirlas.

Bloqueadores de páginas electrónicas

FreedomFocalFilter (Windows)SelfControl (Mac)StayFocused (Chrome)

Traza un plan que sea fácil retomar cuando suceda una interrupción inevitable

Si te interrumpe algo o alguien y es inevitable prestar atención, invierte unos segundos en anotar mentalmente dónde estás en tu tarea actual y cómo harás para retomar la tarea. Esto puede ser tan sencillo como anotar que llevabas tres cuartos de la página leídos, que es adonde volverás la vista cuando termines con la interrupción.

Este plan fácil de retomar reduce el residuo de atención que puede afectar a una nueva tarea. ¿Cómo? Proporcionando el cierre que está buscando el cerebro —aunque solo sea un cierre transitorio—. Esa sensación temporal de finalización te permite ponerte con aquello que te ha interrumpido al tiempo que te permite volver a la tarea original con más facilidad después.14

Haz descansos pequeños y frecuentes

Ya hemos dicho que el descanso mental de la técnica Pomodoro tiene una importancia clave. Una concentración demasiado prolongada no le da a tu cerebro el tiempo suficiente como para descargar el nuevo material en la memoria a largo plazo15 y, por lo tanto, tu estudio resulta menos efectivo. Además, hay ciertas áreas del cerebro que se pueden cansar cuando las utilizas durante un periodo largo de tiempo. Aunque los investigadores aún no saben por qué, se cree que, igual que los músculos se cansan al hacer ejercicio, el cerebro también se cansa por el uso; lo que se denomina «agotamiento cognitivo».16

¿Cuántas horas al día debería estudiar en la universidad?

Si estás en la universidad, te recomendamos que estudies entre dos y ocho horas cada día de entre semana (además de las clases), dependiendo de tu ambición y del rigor de tu programa de estudio. La referencia del tiempo de estudio suelen marcarla los estudiantes de Medicina con notas de sobresaliente. Además de las horas que pasan en clase, los estudiantes de Medicina más aplicados estudian una media de entre seis y ocho horas al día —estudiar más de ocho no les sirvió para mejorar sus notas—. Los estudiantes de Medicina de notables y bienes suelen estudiar entre tres y cinco horas al día.17 El estudiante promedio de Ingeniería dedica unas tres horas al día, mientras que los estudiantes de Ciencias Sociales o de Empresariales invierten una media de dos horas al día.18 (Barb estudiaba Ingeniería entre seis y ocho horas al día y solía cursar menos asignaturas por curso, lo que le permitió obtener una media de sobresaliente).

Los descansos cortos (de entre cinco y diez minutos) en los que la relajación mental sea completa —nada de Internet, nada de mandar mensajes, nada de lectura, nada de nada— son lo mejor para asimilar lo que acabas de aprender porque la nueva información se asienta sin interferencias.19 Esto significa que no estás siendo vago si te echas una cabezadita o no haces nada de nada en ese rato. ¡Al contrario, estás siendo eficaz!20

Los descansos que implican algo físico, como ir a dar un paseo o a correr, o incluso levantarse para prepararse una taza de té, siempre son una buena idea. Parte de la explicación de que esos descansos en los que te mueves de aquí para allí sean tan valiosos puede ser que no estás pensando gran cosa. Otra razón es que el movimiento y el ejercicio ayudan en el proceso de aprendizaje; ya hablaremos más tarde de ello.

Música y pulsos binaurales

Por lo que parece, la música ralentiza el aprendizaje para la mayoría de los estudiantes, especialmente, en el caso de las matemáticas.21 Puede que te sientas mejor estudiando con música y que tengas la sensación de que eres capaz de estudiar más rato, pero eso se debe a que, cuando estás estudiando con música, parte de tu atención está siguiendo la tonada, por lo que no estás trabajando tan duro como deberías. Además, la música puede llevarte a la multitarea porque hace que andes consultando tus listas de música. Si sacas buenas notas aun estudiando con música, es probable que la música no te afecte; pero si no estás obteniendo los resultados que esperas o si te cuesta avanzar en el estudio de la materia, te sugerimos que dejes de hacerlo. Existen indicios, no obstante, de que aquellas personas con déficit de atención podrían beneficiarse de estudiar con música.22

Por otro lado, resulta que existe un fenómeno relacionado con la música llamado «pulsos binaurales». Si llevas unos cascos estéreo, se le puede proporcionar a cada una de las orejas una frecuencia ligeramente diferente —por ejemplo, 300 Hz y 320 Hz—. Sorprendentemente, las personas no solo oyen los dos tonos, sino también una tercera frecuencia: la diferencia entre esas dos frecuencias —que, en este caso, sería de 20 Hz—, a la que se denomina «pulso».

Los investigadores fueron conscientes de los pulsos por primera vez cuando estudiaban cómo el cerebro localiza los sonidos.23 A principios de la década de 1970, la gente empezó a investigar posibles cambios en la consciencia cuando el pulso cambiaba o arrastraba la actividad cerebral hacia la frecuencia del pulso. Hoy en día, para lo que más suelen utilizarse los pulsos binaurales es para ayudar a concentrarse, a recordar, a relajarse o a meditar, y para ello la gente se las descarga de diferentes fuentes en línea. Como los pulsos pueden ser un sonido monótono y aburrido, a menudo se les inserta música o ruido rosa. Puedes probar a estudiar con pulsos binaurales, pero ten en cuenta que los efectos positivos que se han observado —al menos los más básicos— son modestos.c24 Además, a pesar de que aseguren que ofrecen pulsos binaurales, las fuentes en línea tienen una credibilidad cuestionable. Por si fuera poco, las investigaciones sugieren que el efecto de los pulsos binaurales en la concentración podría quedar anulado por los efectos de la música que se les inserta.

Meditación y yoga

Se ha sugerido que la meditación es un método de concentración. En general, hay dos tipos de meditación, la que se centra en la concentración (como la meditación mantra) y la meditación abierta (como la conciencia plena). La meditación mantra y similares pueden proporcionar una práctica más directa para aprender a concentrarse, aunque los efectos no suelen ser aparentes hasta que han pasado semanas —o incluso meses—. La meditación abierta puede ayudar indirectamente a la cognición porque mejora el humor. El problema que se nos presenta es que muchos estudios antiguos sobre la meditación no siguieron procedimientos científicos adecuados, por lo que hay que seguir investigando.25

Existen ciertos indicios preliminares de que el yoga tiene efectos positivos en la cognición y de que puede mejorar las conexiones del modo difuso.26 (En el siguiente capítulo hablaremos más del modo difuso). En cualquier caso, las investigaciones sobre los efectos del yoga están en una etapa aún más preliminar que las de la meditación, por lo que es complejo llegar a conclusiones firmes.

En este capítulo hemos hablado de cómo concentrarnos en lo que estás estudiando. A veces, sin embargo, no vale con concentrarse. ¿Qué haces cuando te atascas? ¡Sigue leyendo!

CONCLUSIONES CLAVE del capítulo

La técnica Pomodoro es uno de los mejores métodos para enfrentarse a la procrastinación. Para hacerla: Deshazte de las distracciones.Dispón un temporizador de veinticinco minutos.Concéntrate tanto como puedas durante esos veinticinco minutos.Recompénsate. Haz un descanso mental de unos cinco minutos. (Usa un temporizador si es necesario).Haz otro Pomodoro hasta que la tarea —¡o tú!— esté acabada.